Keiko Fujimori asume presidencia de Perú; declive de izquierda latinoamericana
Keiko Fujimori asume presidencia de Perú

Keiko Fujimori asume este 28 de julio la presidencia de Perú en una ceremonia que marca un giro significativo en la región. Los ejes de su estrategia inicial reflejan las prioridades actuales del país: seguridad pública, recuperación económica y gobernabilidad. Este enfoque contrasta con las agendas de gobiernos anteriores y subraya el cambio de rumbo en América Latina.

Prioridades de Keiko Fujimori

La nueva mandataria peruana ha delineado un plan de gobierno centrado en tres pilares. En seguridad, promete fortalecer las fuerzas policiales y combatir la delincuencia organizada. En economía, buscará reactivar el crecimiento mediante inversiones y estabilidad fiscal. En gobernabilidad, intentará construir consensos en un Congreso fragmentado. Estos objetivos reflejan una moderación respecto a las posturas más radicales de su campaña.

El declive de la izquierda

La asunción de Fujimori recalca el punto más bajo en décadas para la izquierda latinoamericana. Sin contar a los regímenes cubano y nicaragüense, que se encuentran aislados y debilitados, el espectro izquierdista queda reducido al modelo mexicano de Andrés Manuel López Obrador, y a las democracias plurales de Brasil bajo Luiz Inácio Lula da Silva y Uruguay bajo el Frente Amplio. Entre 2018, cuando comenzó la llamada Cuarta Transformación en México, y 2022, América Latina vivió con gobiernos de izquierda en diez países: Bolivia, Venezuela, Uruguay, El Salvador, Argentina, Perú (durante el breve periodo de Pedro Castillo), Honduras, Chile, Colombia y Brasil. Hoy, esa marea se ha revertido.

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El análisis de Agustín Basave

El politólogo Agustín Basave, en su libro recién publicado La era de la ira, ofrece una explicación para este fenómeno. “La actual marea derechizadora no se explica sólo por el influjo trumpiano; tiene que ver también con la quiebra populista”, escribe. Según Basave, el fracaso de los proyectos progresistas ha allanado el camino para el retorno de la derecha, pero advierte que esta tampoco ha resuelto los problemas estructurales. “El cáncer de América Latina se sigue manifestando en los tumores de la corrupción, la violencia, la desigualdad y la pobreza”, señala. La región acumula un cuarto de siglo de gobiernos ineficaces, tanto de izquierda como de derecha, que no han logrado transformar la realidad.

Perspectivas para América Latina

El derrumbe de la izquierda, sin embargo, no es necesariamente una buena noticia. Como apunta Basave, la derecha no ha sabido ofrecer soluciones duraderas. La corrupción, la violencia y la desigualdad persisten como lastres. América Latina sigue buscando una verdadera historia de éxito que contar. Mientras tanto, el caso mexicano se erige como el último bastión de la izquierda en la región, aunque con fuertes críticas internas. La llegada de Keiko Fujimori al poder podría redefinir las alianzas regionales y marcar el inicio de un nuevo ciclo político, pero los desafíos siguen siendo enormes.

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