Descubren 120 inscripciones latinas del Imperio romano en cueva de Valencia
120 inscripciones romanas en cueva de Valencia

Durante la campaña arqueológica de 2026, el equipo del proyecto DONARQ documentó al menos 120 inscripciones latinas en la cueva Cova Dones, ubicada en el municipio de Millares, Valencia. La mayoría de estas inscripciones están fechadas entre los siglos I y II d. C., lo que convierte a este sitio en la cueva-santuario con el mayor número de inscripciones latinas conocidas tanto en Hispania como en todo el Imperio romano. Hasta ahora solo se conocía una quincena de inscripciones en el lugar.

Hallazgo de 120 inscripciones latinas

Los investigadores, encabezados por Aitor Ruiz-Redondo de la Universidad de Zaragoza y Virginia Barciela de la Universidad de Alicante, realizaron los trabajos entre mayo y junio de 2026. Las inscripciones fueron localizadas en una sala bautizada como "santuario romano", situada a más de 200 metros de la entrada y descubierta apenas en 2024. Los textos aparecen en paredes y techos de la cavidad, mientras que en el piso existen pequeñas pozas naturales que retienen agua, donde los visitantes depositaron ofrendas.

Participación femenina en el culto

Uno de los hallazgos más relevantes es la evidencia de una importante participación de las mujeres en las actividades rituales del santuario. "Los resultados preliminares indican que Cova Dones fue una cueva-santuario frecuentada por mujeres, ya que entre las inscripciones documentadas hasta el momento aparecen varios nombres femeninos", informó el equipo. Las nuevas lecturas epigráficas, realizadas por Silvia Alfayé, profesora de Historia Antigua de la Universidad de Zaragoza, y Sergio García-Dils, profesor de la UNED Sevilla, aportan datos concretos sobre la presencia femenina en este espacio ritual.

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La diosa Domina y la advocación MALACI

De acuerdo con Alfayé, cinco inscripciones votivas permiten confirmar que durante la época romana se veneraba en la cueva a una divinidad llamada reverencialmente Domina ("la Señora") y que las mujeres participaron activamente en su culto. En tres de esas inscripciones aparece el término MALACI, una advocación hasta ahora desconocida para referirse a esa deidad. "Esta diosa tenía una advocación concreta, quizá relacionada con el agua, cuya interpretación definitiva seguimos estudiando", explicó la investigadora. Los especialistas consideran que la existencia de varias dedicatorias dirigidas a la misma divinidad demuestra que el sitio no recibía visitas religiosas ocasionales, sino que funcionó como un santuario dedicado a un culto específico. Además, las inscripciones se concentran en un mismo sector de la cueva, lejos de la entrada, lo que refuerza la hipótesis de un espacio ritual organizado.

Objetos votivos y ofrendas

Barciela destacó otro indicio de la participación femenina: la presencia de numerosas fusayolas, piezas utilizadas en el hilado. "Probablemente se trata de ofrendas relacionadas con el trabajo textil, una actividad tradicionalmente vinculada con las mujeres en la antigüedad. Esto coincide con las evidencias epigráficas", señaló. La investigadora también planteó que el propio nombre histórico del sitio, Cova de les Dones ("Cueva de las Mujeres"), podría conservar el recuerdo de esa relación con figuras o entidades femeninas. Durante la campaña de 2026 también se recuperaron dos anillos, una pulsera, vasos caliciformes, fragmentos de cerámica, restos de fauna y otros materiales arqueológicos, que se suman a una moneda romana hallada en 2024.

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Un yacimiento multitemporal

Para Ruiz-Redondo, la asociación entre estos objetos y las inscripciones convierte a Cova Dones en un sitio excepcional para estudiar de manera integral las prácticas rituales desarrolladas en el interior de la cueva. Desde el inicio del proyecto DONARQ en 2023, cada campaña ha revelado nuevos elementos sobre la historia del sitio. Ese año se confirmó, mediante una investigación publicada en la revista Antiquity, que la cueva alberga el mayor conjunto de arte rupestre paleolítico del este de la península ibérica, con más de un centenar de pinturas y grabados de más de 24 mil años de antigüedad. En 2024, los arqueólogos identificaron el santuario romano y localizaron las primeras 15 inscripciones latinas, además de una moneda del emperador Claudio depositada como ofrenda. Un año después documentaron más de un centenar de espeleofactos, es decir, estalagmitas modificadas intencionalmente por grupos prehistóricos, lo que convirtió a Cova Dones en el segundo yacimiento más importante del mundo en esta categoría, solo detrás de la cueva francesa de Saint-Marcel.

Próximos trabajos y conservación

Con los descubrimientos de 2026, el sitio se consolida como la cueva-santuario con el mayor conjunto de inscripciones latinas conocido en el Imperio romano. Los investigadores consideran que el análisis conjunto de las inscripciones y de los materiales recuperados permitirá reconstruir con mayor precisión las prácticas religiosas realizadas en este espacio durante varios siglos. También sostienen que cada campaña confirma que Cova Dones fue un lugar de referencia para distintas comunidades humanas a lo largo de milenios, posiblemente por la presencia permanente de agua, las características del paisaje subterráneo y la facilidad de acceso. Los arqueólogos continuarán explorando la cavidad, donde aún quedan amplias zonas por estudiar y numerosas inscripciones pendientes de descifrar. Este año también comenzarán los trabajos para mejorar el acceso al sitio, instalar medidas de seguridad, desarrollar un gemelo digital y catalogar el conjunto de arte rupestre paleolítico. El proyecto cuenta con financiamiento del programa Pla Restaura de la Conselleria de Educación, Cultura y Universidades, así como con recursos del Ayuntamiento de Millares. Los responsables del proyecto señalaron que estas acciones contribuirán tanto a la conservación del yacimiento como a su difusión, ya que permitirán realizar recorridos virtuales por la cueva.