Un eclipse solar total cruzó este miércoles el Ártico, Islandia y España, oscureciendo el cielo y movilizando a miles de turistas y científicos, según informó la agencia AFP. El fenómeno comenzó en el extremo septentrional de Rusia poco antes de las 17:00 GMT, según notificó la agencia espacial Roscosmos, y trazó una ruta sobre Groenlandia, el océano Atlántico e Islandia, para luego atravesar la península ibérica desde el noroeste atlántico hasta las islas Baleares, donde concluyó su trayectoria sobre las 18:30 GMT.
Reacción de la naturaleza y oportunidad científica
Durante la fase de totalidad, la Luna ocultó por completo al Sol, generando una penumbra repentina, un descenso brusco de temperatura y desorientación en la fauna local. "Las aves empiezan a revolotear por todas partes, los perros empiezan a ladrar. Esa reacción de la naturaleza es uno de los grandes alicientes de la totalidad", explicó a la agencia AFP el astrofísico británico Graham Jones desde Fontanil de los Oteros, España.
Aunque la fase de totalidad duró menos de dos minutos, el evento completo se extendió por casi dos horas. Para la comunidad científica, representó una valiosa oportunidad para analizar la atmósfera solar, la corona y la dinámica del campo magnético y los vientos solares.
Éxodo hacia la "España vaciada" y retenciones viales
El fenómeno benefició de manera especial a la llamada "España vaciada", zonas rurales del interior que se convirtieron en los mejores puntos de observación y recibieron un flujo inédito de visitantes. En contraste, metrópolis como Madrid y Barcelona registraron retenciones kilométricas en las carreteras debido a los miles de residentes que viajaron en busca de la franja de oscuridad total.
El impacto turístico se reflejó en terrazas abarrotadas en Burgos y municipios como Colmenar Viejo y Tarragona, donde se congregaron familias y viajeros internacionales equipados con telescopios. El Ministerio de Economía español prevé un impacto de 400 millones de dólares y la llegada de cerca de 450 mil turistas adicionales.
Las autoridades mantuvieron operativos de prevención debido a temperaturas superiores a los 35 °C y 40 °C en varias regiones, lo que elevó el riesgo de incendios forestales a niveles "muy altos" o "extremos".
Reikiavik: una espera de casi seis siglos
En Reikiavik, la capital de Islandia, el evento tuvo una carga histórica particular al no registrarse un eclipse de esta magnitud desde 1433. Miles de ciudadanos y divulgadores científicos se reunieron en puntos estratégicos de la ciudad. "Llevaba más de diez años esperando para contemplar la noche más breve, repentina, hermosa, única y, ojalá, más memorable de nuestras vidas", expresó el astrónomo islandés Saevar Helgi Bragason.
Fuera de la franja de totalidad, el fenómeno se apreció de forma parcial en amplias regiones de Europa occidental, Canadá, el noroeste de África y los Estados Unidos. El eclipse movilizó a millones de aficionados de todo el mundo, consolidándose como un evento astronómico de gran relevancia turística y científica.



