El gobierno iraquí rechazó categóricamente la versión de Washington sobre una supuesta coordinación para los bombardeos que Estados Unidos y Arabia Saudita llevaron a cabo en territorio iraquí el miércoles. La ofensiva dejó al menos 20 milicianos proiraníes muertos, según las Fuerzas de Movilización Popular (Hashed al Shaabi), una alianza armada que incluye a varios grupos respaldados por Teherán.
Negativa oficial y falta de conocimiento
"El gobierno no tenía conocimiento" de estas acciones y "no aprobó ningún ataque contra lugares o grupos específicos en Irak", declaró el portavoz gubernamental Haider al Aboudi en la televisión estatal. La declaración contradice directamente las afirmaciones de funcionarios estadounidenses, quienes aseguraron que la ofensiva se coordinó previamente con Bagdad.
Los ataques tuvieron como objetivo a milicias proiraníes que operan en varias provincias iraquíes. Según Hashed al Shaabi, entre los fallecidos se identificaron a cinco ciudadanos iraníes, lo que incrementa la tensión en la región. Las Fuerzas de Movilización Popular agrupan a decenas de facciones armadas que surgieron en 2014 para combatir al Estado Islámico y que posteriormente se integraron oficialmente a la estructura de seguridad iraquí. De acuerdo con cifras del gobierno, cuentan con más de 200 mil integrantes entre combatientes y personal de apoyo.
Presión estadounidense y contexto regional
Estados Unidos ha intensificado la presión sobre Bagdad para que desarme a estos grupos, que han atacado instalaciones estadounidenses en Irak y en toda la región como parte de su apoyo a Irán en el conflicto de Oriente Medio. Desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán el 28 de febrero de 2026, el territorio iraquí se ha convertido en un escenario indirecto clave, con bases de la coalición internacional siendo blanco de decenas de ataques con drones, cohetes y misiles. Washington ha respondido con bombardeos selectivos contra posiciones de milicias respaldadas por Teherán en Bagdad, Babil, Anbar, Salah al Din y otras provincias.
El primer ministro Mohammed Shia al-Sudani ha reiterado que Irak no debe convertirse en un campo de batalla entre potencias extranjeras. Su gobierno ha intensificado los contactos diplomáticos con Washington, Teherán y países del Golfo para evitar una escalada, advirtiendo que nuevos enfrentamientos podrían poner en riesgo la estabilidad política, la producción petrolera y las inversiones extranjeras en uno de los principales productores de crudo de la OPEP.
Debate interno por presencia militar estadounidense
La presencia de aproximadamente 2 mil 500 militares estadounidenses en Irak sigue siendo un tema polémico. Aunque su misión oficial es asesorar y entrenar a las fuerzas locales contra remanentes del Estado Islámico, diversos partidos y milicias exigen su retirada. Estados Unidos sostiene que mantener ese despliegue es necesario para impedir el resurgimiento de grupos extremistas y proteger sus intereses en la región, pero la reciente negativa del gobierno iraquí sobre los bombardeos refleja la creciente resistencia interna a la influencia extranjera.



