Daniel Ortega, el exguerrillero que liquida las elecciones en Nicaragua
Ortega liquida elecciones en Nicaragua

Ortega descarta futuras elecciones en Nicaragua

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, de 80 años, declaró el domingo que no se celebrarán más elecciones en el país, argumentando que busca evitar que la oposición, en su mayoría exiliada, pueda llegar al gobierno. "Que se olviden, aquí no volverán a haber elecciones para que por ahí intenten ellos atrapar el gobierno y atrapar el poder", afirmó Ortega durante un acto por el 47° aniversario de la revolución sandinista en Managua.

De guerrillero a presidente vitalicio

Ortega, quien combatió a la dictadura de Anastasio Somoza, gobernó Nicaragua por primera vez entre 1985 y 1990 y regresó al poder en 2007. Desde entonces, ha sido reelegido en tres ocasiones, todas marcadas por controversias. En 2011, un fallo judicial le permitió presentarse pese a la prohibición de reelección sucesiva, y en 2016 una reforma constitucional eliminó esa norma. Su última reelección, en noviembre de 2021, ocurrió tras el hostigamiento, encarcelamiento y exilio de numerosos opositores. Al menos 452 nicaragüenses han sido despojados arbitrariamente de su nacionalidad desde 2023, según reportes.

Deriva autoritaria y represión

La represión contra las protestas de 2018 hundió al país en una crisis política, con cientos de opositores encarcelados y miles exiliados. Ortega atribuyó las revueltas a un golpe de Estado fallido apoyado por Estados Unidos. En enero de 2025, la Asamblea Nacional aprobó reformas constitucionales que extienden los mandatos presidencial y legislativo de cinco a seis años, posponiendo las elecciones generales hasta 2027. También se creó el cargo de copresidente, ocupado por su esposa, Rosario Murillo, y se inhabilitó a figuras opositoras mediante requisitos ad personam.

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Una "dictadura conyugal"

Analistas del CIDOB señalan que estas medidas confirman una "dictadura conyugal" con tintes dinásticos, dado el creciente protagonismo de Laureano Facundo, uno de los hijos de Ortega y Murillo. Los ocho hijos de la pareja ocupan cargos públicos, y la familia controla medios de comunicación y negocios, pese a las leyes antinepotismo. Ortega y Murillo acusan a la oposición de "traición a la patria" y a organismos internacionales de injerencia, mientras que opositores, periodistas y religiosos críticos han sido encarcelados, exiliados o despojados de sus bienes y nacionalidad.

Presión internacional y exilio

Miles de nicaragüenses viven refugiados en Costa Rica, España y Estados Unidos. Movimientos opositores en el exilio esperan que la presión internacional logre una transición o comicios libres. Sin embargo, Ortega desafió: "Piensan que con sanciones van a doblegar". En diciembre de 2021, reanudó relaciones diplomáticas con China, rompiendo vínculos con Taiwán. Para el escritor Fabián Medina, autor de El Preso 198, "Ortega terminó convertido en un personaje igual o peor que el que ayudó a derrotar, Anastasio Somoza".

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