España instala vallas flotantes en Ceuta y tilda de 'egoísta' a la UE
Ceuta: España instala vallas y ve 'casi normal' la crisis

Las autoridades españolas comenzaron a instalar este sábado una nueva barrera flotante en el mar frente al espigón de concreto que marca la frontera entre Ceuta y Marruecos. La medida busca evitar que se repita una crisis migratoria como la del jueves, cuando cerca de 60 mil personas ingresaron de manera irregular al enclave en apenas 24 horas. El gobierno español insiste en que la situación está “casi” bajo control, pero admite que el problema de fondo sigue sin resolverse.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se desplazó a Ceuta para enviar un mensaje de calma. “La crisis no se da por cerrada, pero la situación es de razonable normalidad”, declaró a los medios. Según el titular, “casi todos” los migrantes que lograron entrar el jueves ya han salido del territorio, muchos de ellos escoltados por soldados y guardias civiles de regreso a Marruecos. “Lo hemos revertido solos”, sentenció, reconociendo la cooperación del reino alauí.

Una frontera doble: vallas terrestres y barrera marina

La nueva infraestructura consiste en un sistema de vallas flotantes que se despliega en el agua junto al espigón, con el objetivo de bloquear el paso a quienes intentan llegar nadando, una de las vías más utilizadas durante la avalancha del jueves. La ciudad autónoma, que tiene unos 84 mil habitantes, amaneció con una espesa niebla y con grupos de jóvenes todavía cruzando en sentido contrario, es decir, de vuelta a Marruecos, bajo la vigilancia de militares y efectivos de la Guardia Civil, relataron periodistas de la AFP presentes en el lugar.

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Los testimonios recogidos en el enclave reflejan la desesperación de quienes arriesgan su vida por alcanzar Europa. Soufian, un marroquí de 42 años, entró nadando a Ceuta y mostraba golpes en el rostro. Contó que otros migrantes lo agredieron durante un reparto de comida. “¿Invasión? No. Eso es mentira. Toda la gente quiere subir, quiere un futuro mejor, que no hay en Marruecos”, explicó. Añadió que trabajaba como guardia de seguridad doce horas diarias por apenas diez euros al día.

El drama detrás de las cifras: 67 muertos y miles de jóvenes

El nuevo balance oficial eleva a al menos 67 las personas fallecidas en el intento por entrar en Ceuta, una de las peores tragedias migratorias recientes en el Mediterráneo occidental. La mayoría de los que lograron cruzar eran hombres jóvenes y adolescentes, muchos de ellos senegaleses u otros subsaharianos que llevaban meses esperando en Marruecos. Souleil Boyan, un senegalés de 19 años, llegó hace dos días al enclave y llevaba cinco meses en territorio marroquí. “Todos sabemos que en África no hay muchas oportunidades. Esperamos ir a Europa para trabajar y ganarnos la vida. Eso es todo”, dijo a la AFP.

La crisis también puso en evidencia la fragilidad de las políticas migratorias europeas. Mientras España recibía críticas internas y externas, el gobierno de Italia, encabezado por Giorgia Meloni, anunció la “suspensión” del acuerdo de Schengen con España para ciudadanos no europeos. La medida, aclaró el Ministerio del Interior italiano, no afectará a los españoles que viajen a Italia, sino únicamente a los migrantes que lleguen desde el territorio español. Se trata de una respuesta simbólica pero con fuerte carga política.

Pedro Sánchez arremete contra los “egoístas” de la UE

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, reaccionó con dureza. En una carta enviada a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, lamentó que la crisis de Ceuta haya desatado “prejuicios, noticias falsas, ignorancia o intereses políticos” por parte de algunos socios comunitarios. Sánchez calificó de “egoísta, polarizante e ilegal” la reacción de quienes exigen medidas unilaterales sin ofrecer soluciones solidarias. La misiva busca frenar el contagio de discursos antiinmigración en el bloque europeo.

Grande-Marlaska también salió al paso de las críticas y recordó que “algunos tienen una memoria muy corta”. En alusión a Italia, mencionó la crisis de Lampedusa de 2023, cuando miles de migrantes llegaron a la isla italiana en dos días y varios países europeos mostraron entonces su rechazo a acogerlos. Para el ministro, la actual polémica revela “intereses políticos” y una visión distorsionada de una realidad que afecta a todo el continente.

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Una ciudad al límite y un dilema sin respuesta

Ceuta, uno de los dos únicos puntos de frontera terrestre entre África y la Unión Europea junto con Melilla, vive una situación límite. La llegada masiva del jueves desbordó los servicios sociales y obligó a las fuerzas armadas a escoltar a los migrantes de regreso a Marruecos. Las imágenes de soldados empujando a quienes caminaban despacio dieron la vuelta al mundo y reavivaron el debate sobre el endurecimiento de las fronteras.

El gobierno español defiende su gestión y asegura que ha actuado con firmeza y legalidad. Sin embargo, la crisis ha dejado al descubierto las contradicciones de la política migratoria europea: entre la defensa de los derechos humanos y la presión de los partidos de ultraderecha por cerrar las fronteras. Mientras tanto, los migrantes siguen intentándolo. “Queremos un futuro mejor”, repiten. La barrera flotante es un nuevo obstáculo, pero no resuelve la causa del problema.