Mafia de 'tarimeros' en Azcapotzalco: Vecinos alertan tragedia inminente
Una peligrosa mafia de vendedores ilegales de tarimas de madera ha tomado el control de la calzada Coltongo en la alcaldía Azcapotzalco, colocando más de cinco mil piezas sobre banquetas y el paso vehicular. Los habitantes de la colonia Coltongo han lanzado un desesperado llamado de auxilio, vislumbrando una tragedia inminente debido a los graves riesgos que esta situación representa.
Una bomba de tiempo en plena vía pública
El mercado negro de tarimas, vendidas entre 150 y 300 pesos por pieza sin recibos, ha convertido la zona en un polvorín. Maricruz, una vecina de Coltongo, denunció: "Estamos bajo una bomba de tiempo. Las tarimas, apiladas a dos o tres metros de altura, son un gran riesgo para todos. Hay inseguridad para que los niños vayan al colegio, los asaltantes se esconden ahí, y acosan a mujeres. Está totalmente descontrolado". Además, la acumulación de madera genera caos vehicular, obstáculos para peatones, facilita asaltos y atrae roedores, creando un entorno de alta peligrosidad.
Complicidad de autoridades locales
La mafia no opera sola. Se ha documentado una estrecha relación entre los vendedores ilegales y trabajadores de la alcaldía Azcapotzalco. En la calle Central Sur, entre calzada Coltongo y calle Latoneros, dos camionetas oficiales de la alcaldía permanecen estacionadas mientras el personal convive con los tarimeros. En una de las camionetas, con placas P42-BGH, una persona con ropa de la alcaldía vigila la zona como parte de un grupo de 'halcones' que monitorea la actividad peatonal y vehicular mediante radios.
Control total y falta de acción
Un grupo de aproximadamente 10 personas, con características de halcones, informa constantemente sobre quién transita por la calzada Coltongo y sus alrededores, ejerciendo un control férreo sobre la avenida. Los vecinos exigen una intervención urgente de las autoridades, ya que la inacción ha permitido que este problema escale, poniendo en riesgo la seguridad y la vida de miles de residentes. La situación evidencia fallas graves en la gobernabilidad local y la necesidad de medidas inmediatas para evitar una catástrofe.