La memoria de Woldenberg: Un antídoto contra el olvido político
Una frase del pensador Alain Finkelkraut, que compara el pasado con "alguien que se ahoga" y debe ser tomado por la manga, sirve como eje central en la autobiografía política novelada El desencanto (Cal y Arena, 2009). Este principio también define la vida intelectual de su autor, José Woldenberg Karakowsky (Monterrey, 1952), cuya trayectoria se ha caracterizado por un esfuerzo constante para rescatar la historia y combatir la fragilidad de la memoria, una entidad inherentemente débil.
Recuperando el pasado político de México
A través de obras como Las ausencias presentes (1992), Memoria de la izquierda (1998), Nobleza obliga (2011), Política y delito y delirio (2012), Violencia y política (2014), Así suele ser la vida (2017) y Ansiolíticos (2025), todas publicadas por Cal y Arena, Woldenberg nos sumerge en episodios cruciales de la historia mexicana. En estos textos, se exploran temas como la insurgencia sindical de los años setenta, la prolongada lucha por la democracia, el proceso de unificación de las izquierdas, el movimiento del CEU, la violencia política de 1994 y figuras emblemáticas como Rafael Galván, Arnoldo Martínez Verdugo o Carlos Castillo Peraza.
Esta labor de recuperación de la memoria política y cultural no es solo un ejercicio académico; tiene el efecto profundo de situarnos con mayor seriedad y claridad en el presente. A diferencia de España, que en 2025 conmemoró el cincuenta aniversario del regreso de la democracia, en México nunca hemos celebrado oficialmente la hazaña de desmantelar un sistema autoritario de partido hegemónico a través de medios legales y pacíficos.
La transición democrática: Un hecho minimizado
Según Woldenberg, esta omisión se debe a que la transición democrática (1977-1996/7) ha sido frecuentemente minimizada o incluso negada por algunos sectores. Él insiste en que, a pesar de sus limitaciones, México experimentó una democratización política auténtica. Su propia memoria, alimentada por eventos como la represión del 68, la candidatura única de López Portillo, su encarcelamiento en 1977 por activismo sindical, el movimiento de los electricistas democráticos y la guerrilla en Chiapas, le permitió ejercer una ética de la responsabilidad y contribuir a que el IFE se convirtiera en un organismo acorde con el momento histórico de fines del siglo XX.
Sin embargo, Woldenberg no cae en idealismos románticos. Reconoce que la democracia mexicana adoleció de una falta de cohesión social, una falla vinculada a nuestra tendencia al olvido. Recordar el pasado es vital para evitar que el país se fragmente en grupos antagónicos y para fomentar un "nosotros" inclusivo y solidario.
El vínculo entre memoria y democracia
No es casualidad que sus novelas y ensayos sobre la memoria estén estrechamente relacionados con sus obras sobre democracia, como En defensa de la democracia (2019), Contra el autoritarismo (2021), La democracia en tinieblas (2022) e Izquierda y democracia (2023). En Las ausencias presentes, Woldenberg escribe: "la memoria es el lazo fundamental de la vida, el puente entre las personas, el recinto de las experiencias que ilumina el presente" (p. 104). En contraste, el olvido representa la mutilación de la vida, un muro entre individuos y un desierto de ignorancia que nubla el presente, lo que él describe como una "hecatombe del espíritu".
De su pensamiento, se desprenden lecciones clave:
- La memoria es tan esencial para la democracia como la separación Iglesia-Estado o la celebración periódica de elecciones.
- Cuando una sociedad no preserva su pasado con pasión y nobleza, está más vulnerable a ser manipulada por mentiras gubernamentales.
- Sin pasado, el carácter se corroe; sin memoria, la democracia se debilita; y sin historia, los países pueden retroceder a sus períodos más oscuros.
Un llamado a recordar
Woldenberg nos exhorta, incluso desde una perspectiva personal e individualista en el mejor sentido, a recordar el pasado. Olvidarlo equivale a ahogar nuestra esencia, ya que la mente es un tejido complejo de memorias. Como él mismo señala, "quizá no seamos más que las historias que hemos escuchado". En resumen, recordar el pasado nos permite ser quienes verdaderamente somos.
Este mensaje se refuerza con un epígrafe de Elias Canetti que Woldenberg incluye: "Busca, mientras haya algo que encontrar dentro de ti; recuerda, entrégate voluntariamente al recuerdo, no lo desdeñes, es lo mejor, es lo más verdadero que tienes y todo cuanto se te pierda en el recuerdo, estará perdido, y para siempre" (de El corazón secreto del reloj).
