Colibríes de la CDMX en peligro: 19 especies amenazadas por contaminación y urbanización
Colibríes de CDMX en riesgo; autoridades publican manual de protección

Colibríes de la Ciudad de México enfrentan crisis de supervivencia

En el corazón de la capital mexicana, al menos 19 especies de colibríes se encuentran en una situación de vulnerabilidad creciente, enfrentando múltiples amenazas que ponen en riesgo su supervivencia. Estas aves, pertenecientes a la familia Trochilidae, deben lidiar con la destrucción progresiva de su hábitat, el uso indiscriminado de pesticidas, los efectos del cambio climático y la contaminación ambiental que caracteriza a la metrópoli.

Manual oficial busca proteger a los "guardianes alados"

Recientemente, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), en colaboración con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) y la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema), publicaron el "Manual breve de los colibríes guardianes alados del territorio". Este documento, difundido a finales de 2025, detalla los peligros que enfrentan estas aves y establece directrices para su protección.

Una de las amenazas más preocupantes identificadas en el manual es la bioacumulación, proceso mediante el cual los colibríes acumulan gradualmente sustancias tóxicas y metales pesados en sus organismos a través del aire contaminado, el agua y los alimentos que consumen. Esta acumulación provoca daños severos a su salud y compromete su capacidad reproductiva.

Características extraordinarias y hábitats urbanos

Los colibríes poseen características fisiológicas asombrosas que los hacen únicos entre las aves:

  • Su corazón puede latir hasta 1,200 veces por minuto, ritmo necesario para sostener su rápido aleteo y vuelo acelerado.
  • Para mantener esta actividad metabólica intensa, deben consumir diariamente hasta dos veces su peso corporal en néctar y pequeños invertebrados.
  • Son las únicas aves capaces de realizar vuelos estacionarios y desplazarse en todas direcciones, incluyendo hacia atrás, gracias a su característico aleteo en forma de ocho.
  • Las plumas de su cabeza y garganta poseen un brillo metálico iridiscente producido por la refracción de la luz, creando efectos de color que varían según el ángulo de observación.

En la Ciudad de México, estas aves encuentran refugio en barrancas, canales, jardines vecinales y huertos urbanos, con el Canal Nacional y el Bosque de Chapultepec destacando como hábitats vitales donde obtienen alimento, sitios para anidación y espacios de descanso.

Rol ecológico fundamental y amenazas específicas

El manual subraya que los colibríes son polinizadores esenciales para la salud de los ecosistemas urbanos. "Son actores fundamentales en los servicios de soporte, especialmente en la polinización, uno de los procesos clave para la salud de los ecosistemas", indica el documento oficial.

Su actividad beneficia directamente a la diversidad vegetal, ya que un alto porcentaje de plantas dependen de ellos para reproducirse. Al trasladar polen entre flores, incluso a través de grandes distancias, los colibríes favorecen la variabilidad genética de muchas plantas silvestres. Además, contribuyen al control natural de plagas al alimentarse de pequeños insectos y mosquitos.

Sin embargo, el entorno urbano presenta riesgos constantes para su supervivencia:

  1. Depredación por especies invasoras y domésticas, especialmente gatos callejeros y ferales.
  2. Colisiones con ventanas, ya que las aves no perciben el vidrio como una barrera física.
  3. Bebederos artificiales mal higienizados que se convierten en focos de proliferación de parásitos.
  4. Captura y comercio ilegal de ejemplares, a pesar de que no pueden sobrevivir en cautiverio debido a su metabolismo acelerado.

Medidas concretas para su protección

El manual establece una serie de acciones que los ciudadanos pueden implementar para contribuir a la preservación de los colibríes:

  • Crear hábitats seguros en jardines, balcones o espacios comunitarios utilizando plantas nativas productoras de néctar como muicle, toronjil, mirto, salvia o chía.
  • Evitar completamente el uso de pesticidas en plantas y jardines.
  • Participar en actividades de riego durante el invierno y la primavera, cuando las lluvias son escasas.
  • Instalar mallas y mosquiteros en ventanas para prevenir colisiones.
  • Mantener a mascotas como gatos y perros bajo supervisión cuando estén en áreas frecuentadas por colibríes.
  • Denunciar cualquier caso de maltrato, captura o comercio ilegal ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, la Agencia de Atención Animal o la Brigada de Vigilancia Animal.

Las autoridades enfatizan que combatir los mitos que promueven la cosificación y explotación de estas aves es fundamental para su conservación. La supervivencia de estas 19 especies en la Ciudad de México depende tanto de acciones institucionales como de la participación activa de la ciudadanía en la creación de entornos urbanos más amigables con la biodiversidad.