Crisis Nacional: Escasez de Choferes Paraliza el Transporte Público en México
La escasez de conductores en México ha alcanzado niveles críticos, generando un colapso en el transporte público a nivel nacional. Este problema no es aislado ni menor, sino una realidad palpable que afecta a millones de usuarios diariamente.
El Vacío en las Rutas: Cifras Alarmantes
En Jalisco, la Secretaría de Transporte ha reconocido que más de 550 unidades carecen de operador, lo que representa aproximadamente el 10% de su flota total. En otras entidades, las empresas reportan pérdidas diarias de cinco a seis conductores, suficientes para romper la frecuencia de paso y dejar rutas incompletas. El resultado es claro: menos camiones en circulación y tiempos de espera prolongados para los pasajeros.
Los factores detrás de esta crisis varían por regiones, pero los más recurrentes incluyen salarios poco atractivos, inseguridad y horarios extenuantes. Además, la falta de respeto a los horarios de los conductores y las jornadas laborales agotadoras debido a la escasez de personal agravan la situación.
Impacto en la Movilidad Urbana
La falta de choferes no solo perjudica a quienes viajan en autobús, sino que también afecta a peatones, quienes son la base de la movilidad urbana. Cuando una unidad no sale porque el conductor no llegó, la ciudad se reorganiza de manera caótica.
Las personas esperan más tiempo en banquetas estrechas, en paradas sin sombra o sin iluminación, expuestas al tráfico, al acoso y a la inseguridad. En zonas periféricas, donde el transporte es la única conexión con escuelas, trabajos y hospitales, la espera se prolonga, aumentando la vulnerabilidad de los usuarios.
Según estándares internacionales, el tiempo de espera ideal para un autobús urbano debería ser de diez a 15 minutos en horario normal y de cinco a diez minutos en horas pico. En México, aunque no existe una cifra obligatoria, estos rangos son el referente técnico para evaluar la calidad del servicio, que actualmente está muy lejos de alcanzarse.
Déficit Nacional y Causas Profundas
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad (AMTM), el déficit a nivel nacional en el transporte urbano y suburbano se mantiene en un 24.3% por debajo de los niveles previos a la pandemia. Esto significa que, en promedio, falta uno de cada cuatro choferes necesarios para operar las flotillas urbanas con normalidad.
En noviembre de 2025, la AMTM explicó que las empresas de transporte público enfrentan un déficit del 50% en costos de operación, a pesar de los incrementos en las tarifas. Expertos de la asociación advirtieron que este escenario acelera un círculo vicioso: tarifas insuficientes, servicios de baja calidad, pérdida de usuarios, menor viabilidad financiera y más rezago.
Nicolás Rosales Pallares, presidente nacional de la AMTM, reconoció que los incrementos en las tarifas solo funcionan como una solución temporal, pero no resuelven la crisis de fondo. Con tarifas rezagadas, los concesionarios no pueden cubrir costos reales, renovar flotillas, invertir en capacitación o incorporar tecnología para ofrecer un servicio seguro y eficiente.
Condiciones Laborales Precarias
Óscar Hugo Novelo González, de la Federación de Transportistas México-Americana de Carga, Pasaje y Turismo, señaló que la falta de operadores se debe a una combinación de baja capacitación, esquemas de pago precarios y jornadas extenuantes. En el transporte de pasajeros, algunas empresas imponen cuotas del pasaje, lo que reduce aún más el ingreso real de los conductores.
Para atraer personal, es indispensable mejorar la seguridad, garantizar seguro social, regular las horas de manejo y aplicar controles médicos. “Nadie debería conducir más de diez horas al día”, advirtió Novelo González. Sin embargo, es común que los patrones impongan jornadas de hasta 12 horas, con recorridos largos donde ocurren robos y asaltos.
En las cooperativas, el personal reporta desgastes significativos. Cada propietario cuenta con su unidad y debe trabajarla, pero contratan a conductores que a menudo no cuentan con capacitación adecuada. “Es muy costoso capacitar y que luego se te vayan los choferes. Las autoridades te obligan a que se adiestren, pero no te dan facilidades”, afirmó Reyes González, un cooperativista.
La solución no llega, y mientras el control oficial continúe asfixiando a los permisionarios, los peatones que dependen del transporte público seguirán siendo los más afectados por esta crisis nacional.



