Cuba enfrenta crisis de combustible aéreo extendida hasta abril
Las autoridades de Cuba han ampliado oficialmente hasta el 10 de abril el aviso por escasez de combustible para aviones en todos los aeropuertos internacionales del país. Esta alerta, que originalmente fue emitida el 10 de febrero con vigencia de un mes, ha sido prorrogada debido a la persistente crisis energética que afecta a la isla.
Impacto inmediato en las operaciones aéreas
El Notam (aviso a aviadores) difundido por el Gobierno cubano especifica claramente en código internacional: "JET A1 FUEL NOT AVBL", indicando que el combustible tipo A1 para aeronaves no se encuentra disponible. Esta notificación ya aparece registrada en la base de datos de la Administración Federal de la Aviación de Estados Unidos (FAA).
La medida afecta directamente a los siguientes aeropuertos internacionales cubanos:
- Aeropuerto Internacional José Martí
- Aeropuerto Internacional Juan Gualberto Gómez
- Aeropuerto Internacional Jaime González
- Aeropuerto Internacional Abel Santamaría
- Aeropuerto Internacional Ignacio Agramonte
- Aeropuerto Internacional Jardines del Rey
- Aeropuerto Internacional Frank País
- Aeropuerto Internacional Antonio Maceo
- Aeropuerto Internacional Sierra Maestra
Consecuencias para las aerolíneas y el turismo
Como resultado de este anuncio, se han producido cambios significativos en las operaciones aéreas:
- Aerolíneas canadienses y rusas cancelaron temporalmente todas sus conexiones con Cuba
- Aerolíneas españolas, mexicanas y panameñas introdujeron escalas técnicas adicionales
- En algunos casos, las compañías aéreas redujeron frecuencias de vuelo hacia la isla
Esta situación representa un fuerte obstáculo para el sector turístico cubano, que históricamente ha sido un motor económico fundamental pero que lleva años experimentando una notable disminución. Canadá y Rusia son, precisamente, los dos principales mercados emisores de viajeros internacionales hacia Cuba.
Contexto político y económico de la crisis
La escasez de combustible aéreo se enmarca dentro de un asedio petrolero más amplio impuesto por Estados Unidos. El presidente estadounidense Donald Trump firmó el pasado 29 de enero una orden ejecutiva que amenaza con imponer aranceles a aquellos países que suministren petróleo a Cuba, argumentando que la isla representa un peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos.
Esta decisión constituye una vuelta de tuerca adicional a la presión energética sobre Cuba que comenzó el 3 de enero, cuando tras la operación militar que concluyó con la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, Estados Unidos anunció el fin del suministro de petróleo venezolano a la isla.
Trump instó entonces a La Habana a negociar "antes de que sea demasiado tarde", mientras que el Gobierno cubano ha asegurado que está abierto al diálogo con Washington, aunque ha negado en múltiples ocasiones que ya se encuentren inmersos en conversaciones formales.
Dependencia energética de Cuba
La vulnerabilidad energética de Cuba es evidente: la isla produce apenas un tercio de sus necesidades energéticas totales. Para cubrir el resto, históricamente ha dependido de importaciones, principalmente de Venezuela (que en 2025 representaron aproximadamente el 30% del total), y en menor medida de México y Rusia.
Esta prolongada escasez de combustible aéreo no solo afecta las operaciones de vuelo, sino que también tiene implicaciones económicas profundas para un país que busca revitalizar su industria turística en medio de crecientes presiones internacionales.
