La Cámara de Diputados de México iniciará el próximo 19 de julio la discusión de un marco legal para la inteligencia artificial (IA), en un contexto marcado por la incertidumbre sobre el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Lo que inicialmente se planeaba como un debate posterior a la definición del acuerdo comercial, ahora se adelanta bajo un escenario en el que México podría optar por una regulación centrada únicamente en el mercado nacional, en lugar de una visión integrada con América del Norte.
Propuesta legislativa y contexto de adopción
El presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Ricardo Monreal, presentará una propuesta para iniciar la construcción del marco regulatorio de la IA. El debate llega en un momento en que la adopción de esta tecnología se acelera en todos los sectores productivos. Empresas y gobiernos incrementan el uso de herramientas de IA para automatizar procesos, desarrollar nuevos productos y mejorar la productividad, mientras crecen las preocupaciones sobre derechos de autor, el uso de contenidos para entrenar modelos y el impacto en empleos automatizables.
Según KPMG, las empresas a nivel global invertirán en promedio 186 millones de dólares en IA durante los próximos 12 meses, mientras que en México el monto será de 171 millones de dólares. Además, las compañías mexicanas muestran una mayor disposición que el promedio mundial para mantener estas inversiones incluso en escenarios de recesión. En el país, siete de cada diez empresas ya utilizan herramientas de IA en sus procesos productivos y consideran que esta tecnología les ha generado resultados relevantes, según la misma consultora.
Riesgos de una regulación aislada
Especialistas advierten que avanzar sin una estrategia coordinada con Estados Unidos y Canadá podría generar costos para la competitividad del país. Alberto Farca, director de Investigación del Centro México Digital, señaló que el principal riesgo de una regulación aislada es afectar el flujo transfronterizo de datos, indispensable para el entrenamiento y desarrollo de modelos de IA. “Es importante que México retome la discusión sobre las reglas para el desarrollo de la IA en un contexto regional y no se convierta en una isla desconectada de sus principales socios comerciales”, afirmó.
Farca explicó que un marco regulatorio distinto al de sus socios comerciales podría reducir el atractivo del país para nuevas inversiones en la economía digital. Mantener reglas compatibles con las de América del Norte facilitaría la llegada de capital hacia industrias como telecomunicaciones y centros de datos, que requieren certeza regulatoria para desarrollar infraestructura tecnológica.
Enfoque gubernamental y sectores afectados
Hasta ahora, la visión del gobierno federal sobre la IA se ha concentrado principalmente en su aplicación en el sector público. Ese enfoque quedó plasmado en el Plan Nacional de Inteligencia Artificial elaborado por la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), que plantea construir un marco legal, fortalecer la soberanía tecnológica, impulsar el uso de IA en dependencias gubernamentales y desarrollar infraestructura estratégica como la supercomputadora Coatlicue. Sin embargo, el plan no detalla mecanismos específicos para proteger a trabajadores y creadores de industrias afectadas por la automatización.
Uno de los casos más visibles es el del sector del doblaje, donde el uso de voces sintéticas y herramientas de clonación de voz ha abierto un debate sobre protección laboral y derechos de autor. Representantes de la industria del doblaje consultados señalaron que no han sido convocados ni notificados sobre las discusiones legislativas, pese a ser uno de los sectores más expuestos. Su objetivo es que la futura regulación incorpore mecanismos para proteger los derechos de autor frente al uso de IA por empresas audiovisuales. Entre las propuestas destaca registrar la voz y la imagen como datos biométricos para acreditar la propiedad cuando sean clonados o utilizados para generar contenido mediante IA. La iniciativa ya fue presentada a la presidenta Claudia Sheinbaum mediante una carta firmada por diversas asociaciones de la industria creativa desde junio del año pasado, tomando como referencia la propuesta regulatoria de Dinamarca.
Llamado a una estrategia previa
Para Alberto Farca, el Congreso no debería avanzar directamente hacia una Ley de Inteligencia Artificial sin definir previamente una estrategia nacional que establezca los objetivos del país en esta materia. Consideró que ese proceso debería construirse con la participación de la industria tecnológica, la academia, especialistas y los sectores directamente afectados por la IA para generar consensos. De lo contrario, advirtió, el Poder Legislativo estaría “saltándose pasos” al intentar regular una tecnología sin haber definido antes la política pública que orientará su implementación. “En Canadá se aprobó una estrategia de IA cuyo objetivo es desarrollar una IA para resolver los principales problemas de su país y se invitó a todos los implicados en el tema incluso a culturas de minoría y México es el camino que debería tomar para este tema”, aseguró el directivo del Centro México Digital, organización que firmó un convenio de colaboración con el Senado para brindar asesoría técnica en la elaboración de iniciativas relacionadas con la transformación digital.
La construcción de la regulación de la IA será una decisión sobre la posición que México quiere ocupar en la nueva economía digital. Mientras el país busca establecer límites al uso de esta tecnología, los especialistas advierten que las reglas deberán encontrar un equilibrio entre proteger derechos, impulsar la innovación y mantener la competitividad frente a sus principales socios comerciales.



