La relación entre la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut) y la Concacaf atraviesa una fractura que ha quedado expuesta tras el Mundial, y que podría tener consecuencias en el futuro de los clubes mexicanos. El distanciamiento se originó por la venta de los derechos de transmisión de la Copa Oro a Netflix por dos años a partir de 2027, una decisión que la Femexfut consideró unilateral y que afectó sus intereses comerciales.
La Femexfut ha mostrado su descontento con la gestión de Víctor Montagliani, presidente de la Concacaf, quien impulsó el acuerdo con la plataforma de streaming sin dar opciones de negociación a otras televisoras. Este conflicto se suma a la postura de México en la contienda por la presidencia de la FIFA, donde el país ha apoyado abiertamente a Gianni Infantino, mientras que Montagliani ha buscado aliarse con la UEFA y las federaciones africanas para impulsar un cambio de liderazgo.
El amague de México: presionar con la Copa Libertadores
Ante esta situación, en la Femexfut consideran que México es la pieza clave de la Concacaf, ya que el patrocinador principal de la Copa Oro, la casa de apuestas Caliente, está presente principalmente por la participación del Tri, no por el torneo en sí. Por ello, la venta autónoma de los derechos de televisión no fue bien recibida en las oficinas de la federación mexicana.
Las relaciones entre México y la Concacaf se han deteriorado a tal punto que ha surgido la posibilidad de que la selección mexicana y los clubes de la Liga MX busquen competir en torneos de la Conmebol, la confederación sudamericana. Sin embargo, fuentes dentro de la Femexfut señalan que un cambio de confederación es una opción muy lejana: “Es algo que no va a suceder. Es verdad que diplomáticamente hay una ruptura pero ni la Concacaf estaría dispuesta a perder a México y a la vez, la Selección no se arriesgaría a jugar eliminatorias en Sudamérica, eso es inviable por completo”, mencionan desde la Femexfut.
El interés de Conmebol y la posible vuelta de los clubes mexicanos
El desafío principal se centra en las competencias de clubes. La Femexfut considera que el nivel deportivo de sus equipos se ha estancado debido a los acuerdos comerciales con Estados Unidos, y por ello busca que los clubes mexicanos regresen a la Copa Libertadores. En este sentido, Matías Almeyda, técnico argentino de los Rayados del Monterrey, expresó su respaldo a esta idea: “Sería muy bueno, es algo que debería hacerse como en la Champions League de Europa, que participe todo el continente. Cuando se jugó la Libertadores con clubes mexicanos hubo una gran elevación de nivel”.
Desde las oficinas de la Conmebol, en Luque, Paraguay, aseguran que la relación con México no se ha dañado. Una voz cercana al presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, manifestó: “México fue quien se alejó de nosotros, acá la puerta siempre ha estado abierta, nos interesa mucho tener a los clubes mexicanos. Cuando se cambió el calendario de Conmebol, ya no se ajustaron las fechas con Concacaf y se decidió no seguir”.
Presión para incluir a dos equipos en la Libertadores
Ahora, ante las peticiones de volver a la Libertadores, México quiere presionar a la Concacaf para ganar terreno. La propuesta es que dos equipos de la Liga MX y dos de la Major League Soccer (MLS) participen en el torneo sudamericano, con un criterio claro: uno por méritos deportivos y otro por invitación. Esto implicaría que la Liga de Campeones de Concacaf se vería afectada, ya que al menos el campeón del torneo Apertura asistiría a la Libertadores en lugar de a la competencia regional de Concacaf, y el otro equipo sería el que acumule más puntos en el año.
La estrategia de la Femexfut es argumentar que México tiene mejores relaciones con la Conmebol que con la Concacaf, lo que le daría mayor poder de negociación. Esta presión busca que la Concacaf ceda en sus decisiones comerciales y deportivas, reconociendo el peso que tiene el mercado mexicano en la región.
El desenlace de esta fractura podría definirse en los próximos meses, cuando se concreten los calendarios y las negociaciones para las competencias internacionales de clubes. La postura de México, respaldada por el apoyo a Infantino y el interés de la Conmebol, podría reconfigurar el mapa del futbol en el continente americano, aunque por ahora el cambio de confederación parece una posibilidad remota. La Femexfut, por su parte, mantiene su presión para lograr un mayor beneficio para sus clubes y su selección, en un escenario donde el dinero y el poder político definen el rumbo del deporte.



