Los trabajadores de la Secretaría de Cultura, agrupados en el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la SC, emitieron un comunicado en el que denuncian lo que llaman una "privatización silenciosa" de la zona arqueológica de Tulum. La denuncia surge a raíz del traspaso de la venta de boletos de entrada del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) a la empresa Grupo Mundo Maya, también conocida como GAFSACOMMY.
Denuncia de privatización silenciosa
En el comunicado, difundido en redes sociales, los trabajadores expresaron: "Hoy nos encontramos ante una de las amenazas más sutiles y peligrosas para nuestra memoria histórica: la privatización silenciosa de nuestro pasado; en este caso la zona arqueológica de Tulum, su despojo del interés del turismo cultural y visita, bajo la fachada de convenios administrativos y modernización turística".
Señalaron que bajo el pretexto de rescatar, modernizar y otorgar infraestructura turística "se está entregando la gestión de nuestras zonas arqueológicas a corporaciones comerciales, violando la Constitución y despojando al INAH de su mandato".
Oficio confirma el traspaso a Grupo Mundo Maya
Como prueba de la transferencia, los trabajadores difundieron un oficio firmado por Margarito Molina, director del Centro INAH Quintana Roo. El documento, fechado el 27 de julio de 2026, solicita al arqueólogo José Manuel Ochoa, responsable de la zona arqueológica de Tulum, la "obligación de los servidores públicos involucrados en el manejo y operación de la zona de monumentos arqueológicos Tulum" para aplicar el pago unificado de derechos al GAFSACOMM.
El oficio detalla que "la impresión y venta de boletos electrónicos que realizaba el INAH en la taquilla-camper en Tulum quedó suspendida desde ayer". Aunque el INAH puede seguir vendiendo boletos, "esto será únicamente en las taquillas del Grupo Mundo Maya".
La taquilla-camper era una unidad móvil que el INAH había instalado temporalmente para la venta de boletos. Con esta decisión, la institución pierde el control directo sobre la recaudación y la operación del acceso al sitio arqueológico.
Riesgo para la memoria histórica y la Constitución
Los trabajadores advirtieron que "las zonas arqueológicas no son 'parques temáticos' o centros de atracción turística subordinados a la rentabilidad financiera", sino vestigios inalienables e imprescriptibles de la nación. La privatización, según el sindicato, representa una amenaza directa a la protección del patrimonio cultural y a la Constitución mexicana, que establece la responsabilidad del Estado en la conservación de los sitios arqueológicos.
El Sindicato Nacional de los Trabajadores de la SC hizo un llamado a las autoridades para revertir esta medida y garantizar que el INAH mantenga el control total de la gestión de las zonas arqueológicas. Asimismo, advirtieron que esta acción podría sentar un precedente peligroso para otros sitios arqueológicos del país, como Chichén Itzá o Palenque, que también podrían ser concesionados a empresas privadas bajo esquemas similares.
Reacciones y contexto
Hasta el momento, ni el INAH ni Grupo Mundo Maya han emitido una declaración oficial sobre la denuncia. El caso ha generado controversia entre expertos y defensores del patrimonio cultural, quienes consideran que la medida vulnera la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos.
Tulum es uno de los sitios arqueológicos más visitados de México, atrayendo a millones de turistas cada año. La zona, ubicada en la Riviera Maya, es famosa por sus ruinas mayas frente al mar Caribe. La decisión de transferir la venta de boletos a una empresa privada ocurre en el contexto de un incremento en la inversión turística en la región, incluido el desarrollo del Tren Maya, que ha impulsado la llegada de visitantes.
Los trabajadores concluyeron su comunicado reiterando que "las zonas arqueológicas no son parques temáticos" y exigieron al gobierno federal y al INAH que detengan lo que consideran un despojo del patrimonio nacional.



