Jesús Alejandro Ruiz Uribe, aspirante de Morena a encabezar la coordinación estatal en defensa de la transformación y la soberanía nacional, presentó una visión para Baja California que prioriza el desarrollo regional, la seguridad y la infraestructura. Durante una entrevista con Excélsior, el doctor en Derecho Constitucional detalló su propuesta, que busca llevar inversión, servicios y oportunidades a las regiones que considera rezagadas del estado.
Una agenda basada en combatir la marginación
Ruiz Uribe sostiene que el principal reto de Baja California no es solo la pobreza, sino la marginación: comunidades donde faltan pavimento, drenaje, iluminación, transporte, escuelas, servicios médicos o presencia policial. Su objetivo es ampliar la cobertura institucional del Estado hasta esas zonas y hacer que la infraestructura pública llegue a las comunidades con mayores carencias.
La legalización de la tenencia de la tierra es parte de su visión, ya que permitiría que familias asentadas durante décadas accedan a servicios y certeza jurídica. Además, plantea que los siete valles de Baja California tengan mayor capacidad administrativa y recursos propios para atender sus necesidades, en lugar de depender de decisiones tomadas desde otros centros urbanos.
Tijuana: ordenar el crecimiento y acercar los servicios
Tijuana ocupa un lugar central en su diagnóstico. La ciudad ha crecido de manera acelerada, y Ruiz Uribe considera necesario una nueva planeación urbana. Su propuesta contempla una reingeniería de las zonas de mayor expansión y una revisión del modelo de construcción vertical, para que los nuevos desarrollos habitacionales incorporen servicios y espacios que reduzcan la necesidad de trasladarse constantemente.
El transporte público es otro eje. Ruiz Uribe considera necesario fortalecerlo y llevarlo a las zonas alejadas, particularmente donde la población enfrenta mayores dificultades para desplazarse. En su visión, la movilidad no es solo un asunto de tránsito, sino una herramienta para combatir la marginación. Por eso plantea que la infraestructura urbana debe pensarse junto con escuelas, servicios médicos, seguridad, comercio y espacios comunitarios.
Mexicali como polo industrial y Ensenada con vocación propia
Para Mexicali, Ruiz Uribe imagina una estrategia diferente. Su ubicación fronteriza, las conexiones internacionales y la disponibilidad de infraestructura energética pueden convertirse en elementos para desarrollar una industria de mayor escala. Propone aprovechar las condiciones de Mexicali para impulsar industria pesada y nuevas inversiones, tomando como referencia el modelo industrial de ciudades como Monterrey. En su análisis, la ciudad cuenta con ventajas relacionadas con su posición fronteriza, el gas y la generación de electricidad a partir de la energía solar.
Ensenada, dice, requiere una estrategia propia porque su potencial económico es distinto. La ciudad reúne actividades que podrían funcionar de manera complementaria: turismo, vino, agricultura, pesca, ciencia e industria. La propuesta consiste en aprovechar esa diversidad para convertir a Ensenada en uno de los principales motores económicos del estado, con especial atención a las comunidades pesqueras y a las regiones que dependen de los recursos del mar. En ese esquema, la protección de las actividades productivas locales tendría que acompañarse de seguridad, infraestructura y acceso a mercados.
Seguridad con una nueva relación con los policías
La seguridad aparece en su proyecto no solo como una cuestión policial, sino como una política social. Ruiz Uribe plantea mejorar las condiciones laborales de los agentes, elevar sus ingresos y crear una especie de “ciudad policía”, con vivienda digna, escuelas y espacios para las familias de los elementos. Su idea es que las viviendas puedan entregarse inicialmente bajo un esquema de comodato y convertirse posteriormente en patrimonio del policía que mantenga una trayectoria limpia.
También propone fortalecer la capacitación y establecer mecanismos que premien el cumplimiento de las reglas y el buen desempeño policial. Para él, mejorar las condiciones de vida de los agentes debe formar parte de una estrategia más amplia para recuperar la confianza y fortalecer las instituciones de seguridad.
La prevención es otro elemento que atraviesa su planteamiento. Ruiz Uribe relaciona la falta de servicios, transporte, escuelas, iluminación y presencia institucional con fenómenos sociales como violencia intrafamiliar, embarazo adolescente, violencia sexual y problemas de seguridad. Por eso plantea que combatir la inseguridad no puede limitarse a incrementar policías o patrullas, sino que implica modificar las condiciones en las que viven las comunidades. En su visión, una calle pavimentada, una escuela cercana, transporte accesible, iluminación, servicios médicos y una policía presente forman parte de una misma política pública.
Una propuesta con cinco ejes y una aspiración de largo plazo
A lo largo de la conversación, Ruiz Uribe termina dibujando una agenda que puede resumirse en cinco grandes líneas: combatir la marginación, fortalecer la seguridad, ordenar el crecimiento urbano, impulsar las vocaciones económicas regionales y descentralizar recursos y servicios. Su planteamiento parte de que Baja California no puede administrarse como si todas sus regiones tuvieran las mismas necesidades.
Tijuana requiere resolver crecimiento urbano y movilidad. Mexicali puede profundizar su vocación industrial. Ensenada tiene condiciones para potenciar turismo, vino, pesca y ciencia. Los valles y las comunidades alejadas necesitan infraestructura, servicios y recursos propios. La apuesta es, en esencia, hacer que el desarrollo llegue a cada región de acuerdo con sus propias características.
Ruiz Uribe habla de su aspiración política desde una perspectiva de largo plazo. Su argumento no se concentra en una disputa interna ni en descalificar a otros actores políticos. Prefiere colocar sobre la mesa aquello que considera que puede hacer diferente. Su experiencia como servidor público y como promotor de la educación superior, sostiene, le ha permitido conocer distintas regiones del estado y relacionarse con sectores que van desde trabajadores y pescadores hasta estudiantes y comunidades.
La idea que termina dominando la conversación es otra: Baja California tiene los recursos humanos, la ubicación geográfica y las vocaciones económicas necesarias para dar un salto cualitativo. El reto, desde su perspectiva, consiste en convertir esas ventajas en infraestructura, empleo, seguridad y calidad de vida. Ruiz Uribe quiere que esa pregunta sea el centro de su propuesta para Morena: qué Baja California puede construirse en los próximos seis años.



