La presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta una decisión política crucial luego de que sus aliados, el PT y el PVEM, bloquearan su plan de adelantar el revocatorio de mandato para que coincidiera con las elecciones intermedias de 2027. Este revés, considerado una doble derrota, libera a Sheinbaum de compromisos previos y abre la posibilidad de reconfigurar la alianza gobernante.
El PT, que históricamente ha sido un aliado cercano de Morena, se negó a ceder en la reforma electoral, mientras que el PVEM, que en 2018 no apoyó a López Obrador, ahora exige gubernaturas como las de San Luis Potosí y Quintana Roo. Ambos partidos, conscientes de su papel clave para las reformas constitucionales, buscan maximizar su influencia a costa del proyecto presidencial.
Sheinbaum ya ha visto que sus socios priorizan sus propios intereses, incluso antes de la definición de candidaturas para 2027. Con Morena como partido mayoritario, sus principales oponentes no son la oposición tradicional, sino aquellos a quienes ha subsidiado. La presidenta debe decidir si avanzar hacia un partido único o aceptar un triunvirato con PT y PVEM, lo que podría limitar su poder legislativo.
Analistas señalan que el bloqueo a la reforma electoral podría ser una victoria pírrica para los aliados, si Sheinbaum opta por una revancha. Sin embargo, también existe la posibilidad de que se consolide un triunvirato, dependiendo de la estrategia que adopte la mandataria. Mientras tanto, la mala operación política de su equipo y las derrotas internas alimentan el oportunismo de los partidos minoritarios.



