Cumbre Semiamericana: La Disrupción de Trump y la Fractura Latinoamericana
Cumbre Semiamericana: Trump y la Fractura Latinoamericana

La Disrupción como Método: Trump y su Impacto Global

La disrupción se ha convertido en el método cotidiano del actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien actúa movido por un profundo resentimiento que lo lleva a oponerse a toda organización internacional, sin importar su tamaño o relevancia. Desde la ONU y la OMS hasta la UNESCO, la OTAN y, por supuesto, la Organización de Estados Americanos (OEA), ninguna institución escapa a su desdén.

La OEA: Un Club Social Financiado por Norteamérica

No es que la OEA haya servido jamás para algo significativo; en realidad, ha funcionado como un club social para políticos exportados y soñadores, financiado consistentemente por Estados Unidos y, en consecuencia, siempre dispuesto a seguir sus instrucciones. Sin embargo, hay una gran distancia entre esta crítica y el ninguneo público que Trump ejerce hacia ella por simples actos de omisión.

El mandatario estadounidense actúa como una enfermedad autoinmune, atacando a sus propios organismos y creando una psicosis mundial. Mientras el premio "FOFO" de la Paz 2025 se dedicaba a bombardear Irán, Trump reunía en otro espacio a líderes de América Latina para formar una especie de nueva OEA, pero exclusiva para estados alineados por la derecha, y más específicamente, por su visión personal de lo que debe ser la derecha.

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La Reveladora Idiosincrasia Latinoamericana

Este tipo de iniciativas no sorprenden viniendo de un presidente como Trump; la verdadera sorpresa, que revela la profunda idiosincrasia latinoamericana, es que los líderes invitados, conscientes de la exclusión que sufrían otros países, aceptaran participar sin tener la dignidad y lealtad necesarias para decirle a su patrón: o vamos todos o no va nadie.

En situaciones como esta, queda claro que todo lo dicho sobre la unidad de los países latinoamericanos, su inquebrantable hermandad, su comunión de lengua y cultura, su origen y destino común, y la solidaridad latina, no son más que vanas ilusiones. Estas utopías se quiebran ante los juegos del hambre, la carencialidad y ese atavismo de sumisión y lambisconería hacia el prepotente.

Ojalá haya quien registre para la historia de las ignominias latinoamericanas los nombres de los políticos asistentes y su escasa o nula honorabilidad. En esa misma lista, habría que anotar a los países árabes, que casi desde sus orígenes se han dedicado a traicionarse unos a otros, incapaces de superar su corta visión tribal, y que han sufrido recientemente las consecuencias inmediatas de su permanente división.

Exclusión y Cooperación en el Medio Oriente

Por lo mismo, los organismos árabes tampoco fueron invitados al convenio Estados Unidos-Israel, dirigido en contra de Irán, Líbano y otros, aunque cooperaron con la causa al permitir bases norteamericanas en sus territorios, facilitando así su aniquilación sin mayor esfuerzo.

De esta manera, el premio de la paz, en su versión desechable, ha sacudido a Europa, al Medio Oriente y a Latinoamérica en apenas un año de gobierno. ¿Siguen Rusia y China en la mira? O mejor dicho, ¿siempre han estado estas dos potencias en el objetivo final de sus carambolas?

La Endeble Justificación de la Seguridad Nacional

Una de las razones más comúnmente utilizadas por Trump para justificar sus acciones ha sido el sobado tema de la "seguridad nacional", un asunto tan increíblemente endeble que cualquier evento, incluso al otro lado del planeta, supuestamente afecta y pone en riesgo el envidiable estilo de vida de su país.

Para garantizar a los estadounidenses esa paranoica seguridad, Trump quiere controlar Groenlandia, América Latina, Europa y el resto del planeta, lo que nos lleva a pensar que, en este momento, el verdadero peligro para la seguridad de todo el mundo es justamente el presidente Trump.

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