El declive de Estados Unidos: una cumbre que revela cambios en el poder mundial
Las formas utilizadas en los actos de la diplomacia suelen reflejar el fondo de las relaciones entre los actores internacionales. Así quedó demostrado durante la visita de Estado del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien fue recibido en China por el vicepresidente Han Zheng y posteriormente en el Palacio del Pueblo por el presidente Xi Jinping. La expectación era máxima ante los resultados de esta cumbre entre los líderes de las dos potencias, no solo por los temas delicados que las dividen, como Taiwán y los aranceles, sino también por cuestiones candentes como el bloqueo del Estrecho de Ormuz.
Contexto de la guerra comercial
La cumbre chino-estadounidense se desarrolla en medio de una guerra comercial iniciada por Donald Trump al comienzo de su segundo mandato, en enero de 2025, cuando anunció aranceles de hasta el 140% a las importaciones de productos chinos. Sin embargo, Estados Unidos tuvo que dar marcha atrás cuando China respondió restringiendo la exportación de tierras raras y minerales críticos, de los que controla casi el 90% de la producción mundial.
Debilidad militar estadounidense
Trump pretendía llegar al encuentro con Xi Jinping presentándose como una potencia militar victoriosa tras la invasión a Venezuela y el virtual secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. También quería exhibir su triunfo en la guerra lanzada junto a Israel contra Irán. No obstante, se encuentra debilitado, empantanado en el Golfo Pérsico y con una maquinaria militar desgastada, incapaz de responder a las nuevas formas de guerra que desarrolla la Guardia Revolucionaria Islámica. Resulta humillante para la nación que se autoproclama potencia mundial haberle pedido al presidente chino que medie con Irán para que abra el Estrecho de Ormuz.
Delegación de lujo
La delegación estadounidense estuvo encabezada por Trump y casi todo su gabinete, excepto el vicepresidente JD Vance. Pero lo más llamativo fue la presencia de una enorme comitiva de los principales capitalistas de Estados Unidos. Entre los empresarios más ricos que acompañaron a Trump se encontraban Elon Musk (Tesla y SpaceX), Tim Cook (Apple), Jensen Huang (Nvidia), Larry Fink (BlackRock), Steve Schwarzman (Blackstone), Kelly Ortberg (Boeing), Jane Fraser (Citigroup), David Solomon (Goldman Sachs), Sanjay Mehrotra (Micron Technology), Brian Sikes (Cargill), Larry Culp (GE Aerospace) y Cristiano Amon (Qualcomm).
Resultados de la cumbre
Según un comunicado de la Casa Blanca, en la cumbre Trump-Xi Jinping se discutió el acceso al mercado chino para las empresas estadounidenses y el control del fentanilo. La prensa china, por su parte, destacó que Xi Jinping indicó que acordaron una nueva visión para desarrollar una relación bilateral constructiva de estabilidad estratégica, que brindará una guía táctica para las relaciones China-Estados Unidos en los próximos tres años. No obstante, antes de estos acuerdos y de la cena de Estado, el dirigente chino exigió a Estados Unidos, con un tono de firmeza inusual en encuentros diplomáticos, que no interfiriera en el reencuentro de China con Taiwán.
No se sabe si Trump se comprometió a ello, pero declaró a la prensa en el Air Force One que está en duda la autorización de compra de armamento estadounidense por parte de Taiwán: “Tomaré decisiones. Pero, saben, creo que lo último que necesitamos ahora mismo es una guerra a 15 mil kilómetros de distancia”. En efecto, Estados Unidos no puede saldar su guerra en Irán, por lo que sería impensable que enfrentara a China frente a sus costas.
Declive de la hegemonía estadounidense
Todo esto confirma que estamos ante el declive de Estados Unidos como potencia hegemónica en el sistema mundial y el ascenso imparable de China en esa posición. Un dato contundente: en 2001, solo 30 países comerciaban más con China que con Estados Unidos, y todos los países de América Latina, excepto Cuba, comerciaban más con Estados Unidos. En 2025, 145 economías del mundo comerciaron más con China que con Estados Unidos, incluida casi toda Sudamérica, según Al Jazeera con información del Lowy Institute.
Actualmente, China es el principal productor manufacturero del mundo. En 2025 exportó 3.590 billones de dólares, mientras que Estados Unidos exportó prácticamente la mitad, 1.900 billones de dólares. Además de monopolizar las tierras raras, China está superando a Estados Unidos en tecnologías de punta como inteligencia artificial, robótica y producción de semiconductores.
Ante este escenario, Xi Jinping planteó de manera inteligente que, en lugar de enfrentamiento, ambas potencias deberían cooperar y trabajar para mantener un orden mundial estable. La pregunta es: ¿sabrá Estados Unidos sobrevivir a la transición de su hegemonía mundial sin violencia? Esperemos que sí, por la paz de todo el mundo.



