Pakistán lanza ataques aéreos contra siete objetivos terroristas en frontera con Afganistán
Pakistán ataca 7 objetivos terroristas en frontera afgana

Pakistán ejecuta operación militar en frontera con Afganistán

Este sábado, el Ministerio de Información y Radiodifusión de Pakistán confirmó que las fuerzas armadas del país llevaron a cabo una serie de ataques aéreos contra siete objetivos calificados como terroristas en la región fronteriza con Afganistán. La operación, descrita como selectiva y precisa, se basó en inteligencia militar para atacar campamentos y escondites vinculados a grupos armados.

Detalles de los objetivos y contexto de la ofensiva

Según las autoridades paquistaníes, los siete objetivos eran considerados campamentos y refugios terroristas pertenecientes al grupo Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), también conocido como los talibán paquistaníes, y a la organización Estado Islámico. La ofensiva fue una respuesta directa a los recientes ataques suicidas que han azotado territorio paquistaní en las últimas semanas, dejando un saldo trágico de más de 50 fallecidos.

Pakistán ha responsabilizado al gobierno de Afganistán por su inacción ante estas actividades terroristas, señalando que el régimen talibán afgano no adoptó ninguna medida sustancial contra ellos. Esta crítica subraya las tensiones diplomáticas entre ambos países, exacerbadas por la violencia transfronteriza.

Impacto de los ataques suicidas previos

En las últimas semanas, Pakistán ha registrado tres ataques suicidas devastadores:

  • En Islamabad, donde 30 personas perdieron la vida.
  • En Bajaur, con más de 20 víctimas mortales.
  • En Bannu, donde se reportó un tercer incidente.

Además, este sábado, tras los atentados recientes asociados a grupos terroristas, dos militares paquistaníes fallecieron en la provincia Jíber Pastunjua, en Bannu, incrementando la urgencia de la respuesta militar.

Reacción de Afganistán y acusaciones cruzadas

Por su parte, el Ministerio de Defensa de Afganistán condenó enérgicamente los ataques paquistaníes, acusándolos de bombardear zonas civiles y provocar decenas de heridos. Las autoridades afganas prometieron una respuesta apropiada y calculada, argumentando que estos actos constituyen una violación del derecho internacional y de los principios de buena vecindad.

Según informes afganos, uno de los objetivos golpeados por el ejército paquistaní fue un centro religioso, lo que ha generado controversia sobre la precisión de los ataques. El Ministerio de Defensa Nacional de Afganistán calificó la operación como una flagrante violación y crimen de la integridad territorial nacional, resaltando las crecientes fricciones en la región.

Esta escalada de violencia y las acusaciones mutuas entre Pakistán y Afganistán amenazan con desestabilizar aún más una zona ya afectada por conflictos prolongados y actividades terroristas, poniendo en riesgo la seguridad regional y las relaciones bilaterales.