Sheinbaum responde a Trump con hechos, no con retórica: análisis de la relación bilateral
La administración de la Presidenta Claudia Sheinbaum ha adoptado un enfoque pragmático y eficiente en su relación con el gobierno de Donald Trump en Estados Unidos, respondiendo con acciones concretas a una serie de exigencias clave que han definido la dinámica bilateral en los últimos años.
Cumplimiento de exigencias en tiempo récord
Desde que Trump asumió la presidencia estadounidense, ha planteado demandas específicas a México, las cuales han sido atendidas con celeridad por el gobierno de Sheinbaum. En materia migratoria, cuando Trump solicitó detener el flujo de migrantes indocumentados, México desplegó 10 mil soldados en la frontera sur para contener a quienes intentaban ingresar desde Guatemala. Además, el país aceptó recibir deportados, incluso aquellos de otras nacionalidades, cumpliendo así con otra de las peticiones del mandatario norteamericano.
En la lucha contra el narcotráfico, la estrategia cambió radicalmente. México abandonó por completo el enfoque de "abrazos no balazos" y ha desmantelado dos mil narcolaboratorios dedicados a la producción de fentanilo, una sustancia que Trump priorizó en su agenda de seguridad. Asimismo, en respuesta a la solicitud de extraditar a capos peligrosos que operaban desde cárceles mexicanas, el gobierno ha enviado cien criminales en tres remesas diferentes a Estados Unidos.
Ajustes en política comercial y energética
La relación comercial también ha experimentado transformaciones significativas. Trump exigió que México limitara el uso de su territorio como "puerta trasera" para productos chinos que ingresan a Estados Unidos. En consecuencia, México implementó aranceles elevados a miles de productos de origen chino y asiático en general, reduciendo la cercanía comercial con China.
En el ámbito energético, cuando Trump pidió que México dejara de enviar petróleo a Cuba, el gobierno de Sheinbaum suspendió inmediatamente ese suministro, poniendo fin a lo que algunos describen como un "subsidio pornográfico" a la dictadura cubana.
Contraste con líderes de Irán y Venezuela
A diferencia del ayatolá Alí Jamenei en Irán o el presidente Nicolás Maduro en Venezuela, quienes intentaron "tomarle el pelo" a Trump ganando tiempo y evadiendo compromisos, la Presidenta Sheinbaum ha entendido que a Trump no se le dice que no. Ella ha identificado con claridad la asimetría militar y la dependencia económica que caracterizan la relación bilateral, actuando en consecuencia para evitar consecuencias negativas.
Este enfoque se ha evidenciado en casos recientes, como la respuesta a la prueba que Estados Unidos planteó con Nemesio Oseguera "El Mencho", líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. La cooperación mexicana en este asunto ha reforzado la credibilidad de la relación, evitando potenciales consecuencias explosivas que podrían haber surgido de una negativa o incumplimiento.
La retórica versus la realidad
Mientras que en las conferencias mañaneras y el discurso público se habla de soberanía y no subordinación, los hechos demuestran una realidad diferente. Sheinbaum prefiere no reconocer abiertamente esta dinámica, pero no está sujeto a debate que su gobierno ha priorizado la eficiencia y el pragmatismo sobre la retórica.
Reflexionar sobre lo que hubiera pasado si México no hubiera actuado es ilustrativo:
- ¿Qué hubiera ocurrido si no se frenaba el flujo migratorio?
- ¿Qué consecuencias habría tenido mantener la estrategia de "abrazos no balazos"?
- ¿Cómo habría impactado negarse a desmantelar narcolaboratorios o continuar con el discurso de que no existían?
- ¿Qué riesgos implicaba no ajustar las relaciones comerciales con China o seguir subsidiando a Cuba con petróleo?
A la luz de las experiencias de Irán y Venezuela, el gobierno mexicano ha optado por una vía que, aunque no siempre se explicita públicamente, ha demostrado ser efectiva y necesaria en el contexto geopolítico actual. Los hechos, como señala el análisis, están ahí para quien quiera verlos.
