Wagner Moura desnuda la amnesia histórica de Brasil en filme sobre dictadura
El reconocido actor Wagner Moura protagoniza una película que confronta directamente el relato oficial sobre la dictadura militar brasileña y alerta sobre el preocupante resurgimiento de posturas conservadoras entre las nuevas generaciones. "El agente secreto", que llega esta semana a las salas de cine mexicanas, revisita los años más oscuros del autoritarismo brasileño desde la perspectiva de la memoria y la persecución política.
De la dictadura al conservadurismo juvenil
Wagner Moura, quien creció durante los últimos años de la dictadura militar que gobernó Brasil entre 1964 y 1985, observa una paradoja generacional que le resulta particularmente inquietante. "Pasé mi infancia durante la dictadura. Terminó en 1985 y yo fui joven en los años 90. En ese momento no existía el joven conservador como hoy", reflexiona el actor en entrevista exclusiva. "Todos queríamos ser lo opuesto a lo que representaba la dictadura. Ahora hay jóvenes de derecha. Es un cambio generacional que me parece extraño pero interesante".
Esta experiencia personal constituye el punto de partida de la cinta que le valió un histórico premio en los Globos de Oro 2026, donde se convirtió en el primer actor brasileño en ganar el galardón a Mejor Actor de drama. El reconocimiento internacional se extendió a los Academy Awards, donde la película recibió nominaciones en las categorías de Mejor Película, Mejor Película Extranjera y Mejor Actor para Moura.
El cine como herramienta de memoria histórica
La película se sitúa específicamente en 1977, uno de los periodos más tensos del régimen militar brasileño, caracterizado por:
- Censura sistemática a la prensa y expresiones culturales
- Persecución política generalizada
- Prácticas de tortura institucionalizadas
- Exilio forzado de opositores al régimen
En "El agente secreto", Moura interpreta a Armando, también conocido como Fernando, un hombre perseguido por el régimen que intenta sobrevivir, abandonar el país y proteger a su hijo. La historia sigue a este personaje mientras navega entre el miedo, la clandestinidad y la esperanza en uno de los contextos más represivos de la historia brasileña reciente.
La batalla por la narrativa histórica
El director Kleber Mendonça Filho concibió la película como un ejercicio de memoria y confrontación directa con las versiones oficiales que moldearon la educación y el discurso público en Brasil durante décadas. "Creo que la historia no es contada únicamente por los historiadores. La historia la contamos todos nosotros, también desde la radio, la prensa y el cine", afirma el realizador. "Y las historias cambian según la perspectiva desde la que se miran. La memoria no es algo del pasado, es algo que sigue actuando en el presente, incluso cuando se intenta borrarla".
No es casualidad que tanto Moura como Mendonça Filho tengan formación periodística. El actor estudió en la Universidad Federal de Bahía, mientras que el director se formó en la Universidad de Pernambuco. Desde esta perspectiva, decidieron abordar uno de los pasajes más oscuros de la historia brasileña centrándose en el detalle humano y las experiencias individuales.
Educación y construcción de memoria
Moura subraya la importancia crítica de cómo se enseña la historia: "Cuando fui a la escuela, la historia de Brasil era enseñada de una manera muy pobre. Estudié cosas como que la revolución del 64 salvó al país del comunismo. La manera en que la historia es contada importa mucho".
En la estructura narrativa de la película, una red de personajes intenta ayudar a Armando mientras dos jóvenes, en el presente, escuchan grabaciones policiales y reconstruyen su historia fragmentada. Esta aproximación refleja cómo la verdad histórica suele aparecer incompleta cuando los archivos sustituyen a los testimonios vivos.
Un llamado a la reflexión generacional
El actor brasileño concluye con una reflexión poderosa sobre el momento actual: "Hay una frase muy bonita: 'Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción'. Hoy esa idea se cuestiona más, y eso dice mucho del momento histórico que vivimos". Moura añade que "esta es una película sobre la memoria, o sobre la ausencia de la memoria, que es un problema gigantesco en Brasil, un país al que le robaron partes de su historia".
La película se suma a otras producciones recientes como "Aún estoy aquí", que también revisita el periodo dictatorial desde la perspectiva de la memoria y obtuvo el Oscar a Película Extranjera en 2025. Juntas, estas obras cinematográficas constituyen espacios de revisión histórica frente a narrativas oficiales que durante décadas han moldeado la conciencia colectiva brasileña.