Tso Artes Escénicas incursiona en el teatro con un unipersonal que aborda el abandono y la memoria
La compañía tapatía Tso Artes Escénicas ha dado un paso significativo en su trayectoria artística al debutar en el género del unipersonal con la obra "Apenas un cuerpo. O manual para desaparecer sin ruido". Esta producción, que concluye su temporada este sábado 28 de febrero a las 19:00 horas en el Teatro Experimental de Jalisco, ubicado en Calzada Independencia Sur S/N, La Aurora, Guadalajara, marca un punto de inflexión para el grupo, tradicionalmente enfocado en la danza contemporánea y especializado en creaciones para las infancias.
Un proyecto de primeras veces para el equipo creativo
El director René González, quien también firma la dramaturgia y concepción escénica, explicó que este montaje reúne varias experiencias inéditas. "Es el primer unipersonal teatral de la compañía, es el primer unipersonal que yo dirijo y también es la primera vez que Alberto Magaña está en escena solo. Entonces es un montaje de varias primeras veces", señaló González en entrevista. El proceso creativo inició con la escritura del texto, un desafío que el director identificó como el mayor reto, ya que implicó amalgamar ideas y conceptos de manera coherente antes de llevarlos al registro.
Una vez superada esa etapa, el equipo enfrentó el reto de trasladar el contenido del papel al escenario, materializando conceptos abstractos en una puesta en escena. González destacó que dirigir a un solo intérprete, Alberto Magaña, requirió metodologías distintas y representó un gran desafío. Sin embargo, el trabajo colectivo fue central en el proceso, con un equipo pequeño donde cada voz contribuyó a dar forma al proyecto, incluyendo a Kärlek Ramos en acompañamiento creativo y asistencia de dirección, y Emily Brown en diseño de iluminación.
Una historia conducida por el búho en un espacio liminal
La obra está interpretada por Alberto Magaña y cuenta la historia de un personaje identificado como el búho, quien se encuentra en un espacio liminal, específicamente una sala de espera donde el tiempo parece suspendido. "Es un individuo que está esperando algo que quizá nunca llegue", detalló González. A lo largo de la obra, el personaje reconstruye fragmentos de su memoria, enfrentando culpas, historias de vida y cicatrices metafóricas no visibles.
El colapso emocional ocupa un lugar central en el desarrollo dramático, explorando temas de abandono no solo personal sino social. "Tiene que ver con nuestro reconocimiento como individuos y nuestra relación con las otras y los otros", finalizó el director. La propuesta escénica prescinde de artificios y recursos espectaculares, concentrándose en lo esencial: la relación directa entre intérprete y espectador.
Una experiencia íntima y contenida que potencia la vulnerabilidad
En un espacio íntimo del Teatro Experimental de Jalisco, la cercanía no es solo una condición física, sino una decisión estética que busca involucrar al público en cada gesto, respiración y silencio. La escena se sostiene desde la contención y la precisión, apostando por una teatralidad desnuda que convierte la vulnerabilidad del actor en el principal motor dramático.
La acción se desarrolla en un territorio suspendido, donde la espera deja de ser un trámite y se convierte en la única forma de permanecer, resistir y reconstruirse. La proximidad con los espectadores refuerza la dimensión íntima del relato y convierte cada gesto en un acontecimiento, construyendo una experiencia escénica que coloca en el centro la presencia viva del cuerpo y la potencia de la palabra.
La temporada concluye este sábado, con entradas disponibles en la plataforma Boletia y en las taquillas del recinto el día del evento. Este unipersonal no solo representa una nueva dirección para Tso Artes Escénicas, sino también una profunda reflexión sobre la memoria y la resistencia en tiempos de abandono.