Morgan Freeman, ganador del Óscar, ha debutado en la industria musical como productor y narrador a sus 89 años. El álbum, titulado Morgan Freeman’s Symphonic Blues Experience, fue lanzado el 7 de agosto a través de Decca Records y busca recorrer cerca de 100 años de historia del blues. El disco está compuesto por 12 canciones que fusionan el sonido tradicional del género con arreglos orquestales.
Un proyecto con raíces personales
El actor, nacido en Memphis, Tennessee, y criado en Mississippi, tiene una conexión profunda con este género musical. “Escuché el blues por primera vez en el porche de mi abuela en el Delta del Mississippi y nunca me ha abandonado”, declaró Freeman. Esta no es una incursión repentina, ya que hace 25 años cofundó el Ground Zero Blues Club en Clarksdale, Mississippi, un espacio dedicado a preservar la tradición musical de la región.
El proyecto reúne a destacados músicos como Taj Mahal, Keb’ Mo’, Shemekia Copeland, Alvin Youngblood Hart y Lawrence “Boo” Mitchell, además de la Chineke! Orchestra. Varios de estos artistas tienen vínculos con el club de Clarksdale.
Un recorrido musical de un siglo
El álbum incluye temas que abarcan desde “Dark Was the Night, Cold Was the Ground”, grabada originalmente por Blind Willie Johnson en 1927, hasta “I Lied to You”, parte de la banda sonora de la película Sinners. También aparecen clásicos como “Crossroads”, “The Thrill Is Gone”, “Dust My Broom” y “Death Letter Blues”. Esta última, interpretada por Taj Mahal, fue el primer sencillo y se estrenó el 19 de junio, en conmemoración del Juneteenth.
Las sesiones de grabación se realizaron en Royal Studios, en Memphis, mientras que la Chineke! Orchestra grabó sus partes en los históricos Abbey Road Studios de Londres, cruzando así el blues del Mississippi con la música orquestal.
Más allá del disco: un espectáculo en vivo
El proyecto no se limita al álbum, ya que Morgan Freeman’s Symphonic Blues Experience también se presenta como un espectáculo en vivo que combina música, imágenes y la narración de Freeman para contar la historia del blues. Freeman no abandona Hollywood, sino que encuentra otra vía para narrar historias a través de la música que lo ha acompañado toda su vida.



