El gobierno de la Ciudad de México implementó el protocolo de contingencia conocido como plan Tlaloque 2.0 para atender las severas afectaciones provocadas por una intensa jornada de lluvias ocurrida este viernes. La respuesta institucional se intensificó significativamente tras la activación simultánea de las alertas meteorológicas roja y naranja, las cuales impactaron directamente a múltiples demarcaciones territoriales de la capital.
Movilidad de recursos y personal especializado
Para mitigar los efectos del temporal, las autoridades desplegaron un contingente operativo conformado por más de 115 elementos pertenecientes a la Secretaría de Gestión Integral del Agua (Segiagua). Este grupo multidisciplinario incluye personal operativo, ingenieros, técnicos y cuadrillas especializadas enfocadas en la atención y mantenimiento del sistema de drenaje urbano.
La coordinación interinstitucional fue un eje central de la operación, involucrando no solo a Segiagua, sino también a la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), Protección Civil y el Heroico Cuerpo de Bomberos. Esta sinergia permitió una intervención rápida ante los primeros reportes de colapsos y acumulaciones de agua.
Entre las acciones concretas destacadas por las autoridades se encuentra la movilización estratégica de 42 equipos de maquinaria especializada. El inventario técnico del operativo incluyó diez vehículos de bombeo de emergencia, veinte equipos hidroneumáticos, ocho unidades tipo Hércules, dos camionetas pick-up, una pipa destinada al suministro de agua tratada y una unidad tipo estaca, herramientas esenciales para la gestión hidráulica en zonas críticas.
Datos pluviométricos y niveles de ríos
Las mediciones registradas durante la jornada revelaron niveles críticos de acumulación hídrica. Según los datos reportados por las estaciones de monitoreo, la alcaldía de Magdalena Contreras lideró las cifras con 58.75 milímetros registrados en el Foro Cultural. Otras localidades dentro de esta misma demarcación arrojaron 44.25 milímetros en San Francisco, 39 milímetros en Huayatla y 38.75 milímetros en Río Magdalena.
En la zona sur de la ciudad, Tlalpan también experimentó precipitaciones significativas. La estación Planta Picacho Periférico registró 52 milímetros, seguida por el Bosque de Tlalpan con 38 milímetros y Zacatón con 36.25 milímetros. Por su parte, en Álvaro Obregón, la estación San Bartolo Ameyalco marcó un total de 36.25 milímetros.
Un punto de atención particular fue el comportamiento hidrológico de los cuerpos de agua locales. Durante la tarde, el Río Magdalena alcanzó su máxima capacidad operativa a las 17:50 horas. Asimismo, el sifón del Río San Buenaventura, ubicado en Xochimilco, registró un nivel de 2.5 metros a las 18:30 horas, cifra que posteriormente descendió a dos metros, indicando una ligera estabilización en ese tramo específico.
Impacto en la infraestructura y vigilancia continua
A pesar de los esfuerzos preventivos, el temporal dejó secuelas materiales. La Secretaría de Seguridad Ciudadana reportó y auxilió a un adulto mayor que quedó atrapado entre los escombros resultantes del colapso de una barda en la colonia Lomas de Padierna. Este incidente subraya la vulnerabilidad de ciertas estructuras frente a la saturación del suelo.
Las brigadas de Segiagua mantuvieron labores continuas de bombeo, desazolve y monitoreo permanente en puntos estratégicos identificados como propensos a la inundación. Entre estas ubicaciones se encuentran el bajo puente de Periférico y Picacho Ajusco, la colonia Popular Santa Teresa, el cruce de calzada de Tlalpan y Huipulco, así como la Avenida Insurgentes Sur a la altura del Metrobús La Joya.
El volumen total de precipitación acumulada entre las 06:00 y las 19:00 horas superó los 16.9 millones de metros cúbicos, una cifra que justifica la escala del operativo desplegado. El gobierno capitalino enfatizó que mantiene activos sus protocolos de atención y vigilancia en toda la red hidráulica, con el objetivo explícito de salvaguardar a la población y reducir las afectaciones futuras.
Las autoridades continúan supervisando los niveles de los ríos y la capacidad de los sistemas de drenaje para determinar si las alertas serán moduladas o retiradas en las próximas horas, asegurando que la respuesta institucional se adapte a la evolución meteorológica.



