El régimen de Nicaragua destapó su sistema de gobierno al anunciar oficialmente el fin de las elecciones democráticas. Sin embargo, detrás de esta medida se esconde una estrategia deliberada para forzar el diálogo con la administración de Estados Unidos, advirtió el periodista e investigador nicaragüense Carlos Fernando Chamorro.
La estrategia detrás del fin de las elecciones
En entrevista con Pascal Beltrán del Río para Imagen Radio, el también director del medio digital Confidencial sostuvo que la reciente decisión del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, y de la copresidenta, Rosario Murillo, no responde a una necesidad de control interno, sino a un desesperado intento por captar la atención de la Casa Blanca. Chamorro explicó que, formalmente, el proceso democrático en Nicaragua se extinguió desde hace más de una década. No obstante, la forma en que el régimen formalizó esta postura revela un objetivo geopolítico.
“¿Por qué lo hace Ortega de esta manera tan brutal? Yo tengo la interpretación de que, dado que no necesitaba hacer eso, está tratando de mandar un mensaje. Está tratando de decir: ‘Aquí estoy, ¿alguien quiere hablar conmigo? Estados Unidos, por favor, necesito que abramos algún canal de diálogo’”, afirmó Chamorro.
El aislamiento internacional de Nicaragua
El periodista añadió que Ortega observa cómo Washington mantiene conversaciones con Cuba y Venezuela, mientras la dictadura nicaragüense permanece aislada. “A mí me parece que esa es la única explicación […] Ciertamente, lo que hizo el 19 de julio fue un intento de llamar la atención. Creo que lo logró. Por cuánto tiempo, no sabemos. Él quiere buscar la manera de blindar, de legitimar este sistema dictatorial y, para eso, necesita alguna garantía tras un diálogo”, señaló.
Llamado a los gobiernos de la región
Chamorro criticó duramente la pasividad de los gobiernos de la región ante el estado policial y los crímenes de lesa humanidad documentados por la ONU en el país centroamericano. Hizo un llamado directo a mandatarios como la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, para evitar la complacencia. “Aquí, en Nicaragua, hay una dictadura. Cualquier gobierno latinoamericano, y más un gobierno progresista, debería reconocer que en Nicaragua se vive bajo un estado policial […] América Latina no puede dejar un vacío frente a esta crisis y pasarle la pelota solamente a Estados Unidos”, advirtió.



