El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, entregará el domingo el trofeo al ganador de la final del Mundial 2026 entre España y Argentina, en el MetLife Stadium de East Rutherford, Nueva Jersey. Será su primera asistencia a un partido del torneo coorganizado por Canadá, Estados Unidos y México, y ocurre tras semanas de controversias que han puesto en duda la equidad de la competencia.
Trump calificó el Mundial como "quizás el evento deportivo más exitoso de la historia" y afirmó que ha popularizado el fútbol en Estados Unidos. "Ha sido increíble", declaró el viernes durante una recepción de la FIFA en la Trump Tower, en Nueva York. "Se ha demostrado que somos un país de fútbol y creo que se va a mantener", añadió.
Injerencia presidencial en el arbitraje
Trump provocó una fuerte polémica al confirmar que llamó a su amigo, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para solicitar la anulación de la tarjeta roja mostrada al delantero estadounidense Folarin Balogun en los dieciseisavos de final. La intervención permitió a Balogun jugar el partido de octavos contra Bélgica, que Estados Unidos perdió 4-1.
"No se trata solo de una banalización de la corrupción, es una valorización: el mensaje es 'soy un buen dirigente porque defiendo los intereses estadounidenses'", analizó para la AFP Pim Verschuuren, especialista en geopolítica del deporte en la Universidad Rennes-II. El economista Daron Acemoglu, del MIT, señaló que "el desprecio reiterado del presidente Trump por las normas y las instituciones tiene efectos en todos los ámbitos" y "ahora está envenenando el más bello de los deportes".
Problemas migratorios y discriminación
La política migratoria de Trump generó múltiples incidentes durante el torneo. El árbitro somalí Omar Artan, considerado el mejor africano de 2025, fue rechazado a su llegada a Estados Unidos pese a contar con visado, vinculándolo con "personas sospechosas de pertenecer a organizaciones terroristas". También se negó la entrada al fotógrafo oficial de la selección iraquí.
En plena guerra en Oriente Medio, una quincena de miembros del cuerpo técnico iraní no obtuvo visado, obligando a la selección a instalarse en México y viajar para sus tres encuentros con solo horas de anticipación. El equipo se consideró "maltratado" y dejó una nota en Tijuana lamentando "una serie de decisiones, condiciones logísticas y circunstancias que han socavado el sentimiento de equidad".
Tras el Mundial, la selección de Liberia canceló un amistoso contra el Minnesota United porque sus solicitudes de visado fueron rechazadas. "Los miembros de la selección nacional liberiana y de la delegación oficial vieron sus solicitudes de visado rechazadas por Estados Unidos, lo que hizo imposible la participación de la delegación", indicó un comunicado del Ministerio de Deportes de Liberia.
Tensión con gobiernos extranjeros
El presidente argentino Javier Milei renunció a asistir por superstición, mientras que el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, y la familia real española presenciarán la final, pese a las críticas de Trump por la falta de apoyo en la guerra contra Irán. También estarán presentes la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, y el primer ministro canadiense, Mark Carney, en medio de tensiones por aranceles y la calidad del aire debido a incendios forestales canadienses.
Trump ha amenazado con imponer nuevos aranceles a Canadá, acusándolo de "negligencia deliberada" por los incendios que han llevado humo a Estados Unidos, generando dudas sobre la calidad del aire durante la final al aire libre. Las relaciones con México también están tensas por la represión migratoria y la amenaza de intervención militar contra narcotraficantes.
Trump acapara los reflectores
Trump llegará en avión desde su campo de golf en Nueva Jersey, y se aplicará una exclusión aérea alrededor del estadio. En la final del Mundial de Clubes del año pasado, su presencia en el podio durante las celebraciones del Chelsea ya fue sorprendente. El viernes, bromeó sobre su deseo de ver a Estados Unidos celebrando un Mundial junto a China: "Esta vez, dejaremos de lado a México y Canadá", lanzó.



