Conflicto en Medio Oriente se intensifica con bombardeos de EE.UU. e Israel contra Irán
La guerra en Medio Oriente está lejos de terminar y corre el riesgo de expandirse, con claros indicios de una escalada militar. Este miércoles, Israel y Estados Unidos recrudecieron sus bombardeos contra las fuerzas de seguridad de Irán y otros símbolos de poder, mientras Teherán prometía destruir por completo la infraestructura militar y económica de la región.
Ataques coordinados y respuesta iraní
En una sesión de prensa en el Pentágono, el secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, informó que un torpedo de un submarino estadounidense hundió un buque de guerra iraní, marcando el primer ataque de ese tipo contra un enemigo desde la Segunda Guerra Mundial. Además, Israel bombardeó Teherán en el quinto día del conflicto y golpeó al grupo político-paramilitar libanés Hezbollah, respaldado por Irán. Por su parte, Irán disparó misiles contra Bahrein, Kuwait e Israel.
El Ministerio de Defensa de Turquía reportó que las defensas de la OTAN interceptaron un misil balístico lanzado desde Irán antes de que entrara en el espacio aéreo turco. Mientras tanto, un buque de guerra iraní se hundió frente a la costa de Sri Lanka, aunque las circunstancias aún no están claras.
Impacto humano y económico
La guerra ha causado más de mil muertes en Irán y decenas en Líbano, según la Fundación de Asuntos de Mártires y Veteranos de Irán. Además, ha interrumpido el suministro mundial de petróleo y gas, trastocado el transporte marítimo internacional y dejado varados a cientos de miles de viajeros en Medio Oriente. Los precios del crudo Brent subieron a 84 dólares por barril, un aumento de más del 15% desde el inicio del conflicto.
Objetivos políticos y amenazas
Israel y Estados Unidos han declarado que buscan que el público iraní derroque la teocracia del país. Los ataques se han dirigido contra edificios asociados con el Basij, una división de la Guardia Revolucionaria de Irán, y el mando de seguridad interna, ambos involucrados en la represión de protestas. La televisión estatal iraní ha comenzado a llamar al conflicto la "guerra de Ramadán", sugiriendo una preparación para una prolongación del enfrentamiento.
La Guardia Revolucionaria de Irán emitió una amenaza, afirmando que "la continua mala conducta de EE.UU. tendrá como costo la destrucción completa de la infraestructura militar y económica de la región". Por otro lado, el ministro israelí de Defensa, Israel Katz, advirtió que cualquier nuevo líder supremo de Irán será un objetivo para su eliminación.
Contexto político y sucesión
Los líderes iraníes trabajan para reemplazar al ayatolá Alí Jamenei, quien falleció el primer día del conflicto después de gobernar durante 37 años. Esta es apenas la segunda vez desde la Revolución Islámica de 1979 que se elige a un nuevo líder supremo, con candidatos que van desde figuras de línea dura hasta reformistas. Mojtaba Jamenei, hijo del difunto ayatolá, es considerado entre los posibles sucesores.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha instado a los iraníes a levantarse contra sus líderes, pero ha restado importancia a las posibilidades de que la guerra ponga fin al gobierno teocrático, sugiriendo que alguien desde dentro del régimen podría ser la mejor opción para asumir el poder.
