Diputadas de Morena en Puebla: entre el repudio social y la dirigencia
Diputadas de Morena: repudio social y dirigencia

Las diputadas locales de Morena en Puebla, Nay Salvatori y Grace Palomares, enfrentan una condena social generalizada tras difundirse comentarios discriminatorios, mientras la dirigencia estatal, encabezada por Olga Romero Garci-Crespo, no ha tomado acciones contundentes. La presidenta Claudia Sheinbaum y la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, ya se posicionaron en contra de cualquier comentario que fomente la discriminación y anticiparon una posible expulsión del partido.

¿Qué es hacer política a la poblana?

El ex gobernador de Puebla, Manuel Bartlett, solía descalificar argumentos de sus colaboradores con el regaño: “¡No hagan política a la poblana!”. Para Bartlett, político avezado, las formas y fondos de la política poblana eran mediocres. En el caso de las diputadas, la respuesta generalizada fue la condena absoluta, no solo por la repercusión político-partidista, sino por la difusión masiva de los hechos, que llegaron a la prensa internacional, y la indignación social en redes sociales.

La carrera política de las legisladoras se evapora, según el análisis. Sin embargo, en Puebla, la dirigencia partidista de Morena, que encabeza Olga Romero, no observa lo evidente: el juicio social impuesto desde las redes es indeleble, y cualquier proyecto político que gire en torno a esa atmósfera tendrá el repudio ciudadano.

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Seis posicionamientos sin acciones

Desde la masificación de los comentarios discriminatorios, el Comité de Morena en Puebla ha dado seis posicionamientos en rueda de prensa, uno de ellos con la presencia y participación de Nayeli Salvatori. En esas seis ruedas de prensa, los periodistas han preguntado una y otra vez sobre la permanencia de las diputadas, y una y otra vez han hecho una defensa velada con “argumentos” vacíos y redundantes.

La dirigencia estatal, con Olga Romero Garci-Crespo, Andrés Villegas y Pablo Salazar, ha tolerado institucionalmente un agravio que ya tuvo un juicio social. Según el análisis, gestan una complicidad a partir de las buenas formas políticas en Puebla, donde la clase política se vuelve una comunidad fraterna y complaciente entre sí, pues cualquier crítica entre ellos desestabiliza su “statu quo social”.

La defensa de la clase política

Esa defensa de la clase política, por el hecho de pertenecer a ella, es parte de hacer “política a la poblana” o, como refería Miguel Barbosa, “el cazo de carnitas”. La dirigencia nacional será la que sentencie, desde la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia, el porvenir partidista de las legisladoras de Morena.

Si son expulsadas, seguirían siendo legisladoras, pero sin partido. Sin el partido, la pregunta es si podrían volver a serlo. El caso queda en manos de la Comisión Nacional, mientras la dirigencia estatal mantiene su postura de tolerancia, en contraste con el repudio social y las posiciones de Sheinbaum y Montiel.

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