El término "meltdown" proviene del inglés y se compone de "melt" (derretir o fundir) y "down" (hacia abajo), traduciéndose como "colapso", especialmente en el ámbito emocional. Este extranjerismo es común en redes sociales para describir el momento en que alguien "se viene abajo". Sin embargo, su uso no es generalizado, sino que se aplica particularmente a personas diagnosticadas con neurodivergencia.
Origen del concepto de neurodiversidad
La socióloga australiana Judy Singer propuso en 1998 el término "neurodiversidad" para referirse a las diferencias neurológicas entre individuos, que, como la biodiversidad, no implican necesariamente un defecto, sino una variación respecto a la norma estadística. Posteriormente, alrededor del año 2000, la activista Kassiane Asasumasu popularizó los términos "neurotípicos" y "neurodivergentes" para distinguir a quienes se ajustan al funcionamiento neuronal promedio y a quienes funcionan de manera diferente en áreas como la atención, la comunicación, la percepción sensorial, el aprendizaje o la conducta.
Condiciones englobadas en la neurodiversidad
Dentro de la neurodiversidad se incluyen síntomas del Trastorno del Espectro Autista (TEA), como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), el síndrome de Tourette (tics motores y vocales involuntarios), la dislexia (dificultad con el lenguaje), la discalculia (dificultad para calcular) y el antiguo síndrome de Asperger. La Asociación Americana de Psiquiatría dejó de considerar este último como una categoría única en 2013, y la OMS en 2018, debido a la falta de claridad en los límites entre sus síntomas y otros tipos de autismo.
Entre las características comunes de estas condiciones se encuentran:
- Dificultades persistentes en la comunicación social, como incomodidad ante el contacto visual, problemas para reconocer emociones a través de gestos o para percibir la ironía.
- Atención atípica, que puede manifestarse como dificultad para mantener la concentración en algunas tareas, pero capacidad de hiperconcentración en intereses específicos.
- Patrones de comportamiento rutinarios con resistencia a los cambios.
- Contraste entre habilidades destacadas en ciertas áreas de aprendizaje y dificultades en otras.
- Diferencias sensoriales marcadas, como hipersensibilidad o hiposensibilidad a ruidos, luces, texturas, multitudes, temperaturas y olores.
Caso de meltdown autista en el Aeropuerto de la Ciudad de México
Recientemente, la creadora de contenido Ivana Torres, diagnosticada con TEA, documentó un episodio de meltdown autista en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Este tipo de colapso nervioso suele manifestarse con llanto incontrolable, gritos, movimientos repetitivos (algunos autolesivos) o una sensación urgente de querer abandonar el lugar. Para evitar estos episodios, generalmente se requiere apoyo. En el caso de Ivana, la sobreestimulación sensorial provocada por el exceso de ruido, luces, personas y desorden debido a las remodelaciones del aeropuerto desencadenó el episodio, que intentó controlar.
Las personas que experimentan un meltdown pueden haber estado luchando una batalla invisible durante horas, necesitando urgentemente estructurar el caos. Sabiendo lo que requería para autorregularse, Ivana solicitó acceso al reglamento que le impedía el paso a los filtros de seguridad, explicando: "Estoy pidiendo ver la orden, para poder calmarme". Sin embargo, probablemente pensando que se trataba de una extravagancia o un acto de altanería, se lo negaron. Es posible que la creencia de que esto es un mero invento moderno esté bloqueando nuestra empatía. Quizás deberíamos considerar que las personas neurodivergentes siempre han estado entre nosotros, solo que antes las ignorábamos aún más.
Revocación del nombre de Hans Asperger
Investigaciones históricas recientes revelaron que Hans Asperger colaboró con el régimen nazi, promoviendo la "eutanasia" de niños con discapacidad en nombre de la pureza racial. Por ello, actualmente se busca evitar homenajearlo en la nomenclatura médica.



