Redes sociales y seguridad: el toque de queda voluntario en Tesistán y la reactivación económica
Las corporaciones de seguridad estatales y municipales se han vuelto extremadamente activas en las redes sociales, publicando videos de patrullas recorriendo la ciudad y policías caminando por las calles. Presumen, como es debido, el "trabajo interinstitucional", pero surge una pregunta crucial: ¿las autoridades realmente entienden que no se gobierna a través de Tik Tok o Instagram? La gente no se siente más segura simplemente viendo estos contenidos en línea.
Toque de queda voluntario en Tesistán
Un ejemplo claro de esta desconexión se observa en varias zonas de Tesistán, donde, entre voces y murmullos, se ordenó una especie de toque de queda voluntario. A más tardar a las tres de la tarde, algunos negocios ya estaban cerrando sus puertas, mientras otros apuraban a los clientes para que se fueran. Otros establecimientos, de plano, ni siquiera abrieron, siguiendo una tendencia similar en la mayoría de la ciudad.
Cierre histórico del Mercado de Abastos
En un capítulo histórico, el Mercado de Abastos bajó su cortina por primera vez. Se confirmó que la seguridad se reforzó "al 100%" tras acordar con el Gobierno del Estado un cierre preventivo durante el lunes. Esto no es un detalle menor, ya que este lugar abastece a 170 mercados municipales y mueve mercancía a medio país. La promesa es que hoy todo volverá a la normalidad, porque aquí no solo se vende, sino que se sostiene la cadena alimentaria. Y como los productos son perecederos, la paciencia también tiene sus límites.
Entre protocolos, rondines y declaraciones optimistas, el mensaje es claro: el jitomate no puede esperar a que pase la tormenta política o mediática. Si la seguridad ya está al 100%, toca demostrarlo con cortinas arriba y camiones cargados. Por cierto, se informa que este martes se levanta el Código Rojo, por lo que la actividad comenzará a reactivarse en todos los sectores.
Recuperación salarial según la Secretaría del Trabajo
La Secretaría del Trabajo Federal llegó con cifras bajo el brazo y un optimismo a prueba de críticos. Presume una recuperación del 154% del salario mínimo en siete años, todo gracias a la "bendita gradualidad". En otras palabras, subirlo pasito a pasito resultó casi milagroso, manteniendo la inflación "a raya" y otorgando a los trabajadores un mayor poder de compra. ¿Será cierto?
Y como toda buena receta gubernamental, dicen que la clave está en repetir la palabra mágica: gradualidad. La misma que ahora se propone para pasar de 48 a 40 horas laborales a la semana, no sea que el reloj económico se nos descomponga. El Gobierno insiste en que aquellos que auguraban una inflación desbordada fallaron en su profecía. Falta ver si el bolsillo de los ciudadanos coincide con este discurso, también de forma gradual.