Avicultores denuncian invasión de huevo importado sin calidad sanitaria
Denuncian entrada masiva de huevo gringo sin normas sanitarias

Productores avícolas en los estados de Puebla y Veracruz han presentado denuncias formales respecto a la entrada al país de aproximadamente tres millones de cajas de huevo procedentes de Estados Unidos durante el periodo comprendido entre enero y julio de este año. Las asociaciones del sector señalan que esta mercancía ingresó sin cumplir con la normatividad sanitaria vigente y se comercializó sin mantener la cadena de refrigeración adecuada, lo que ha generado distorsiones en los precios locales, pérdidas económicas para los productores nacionales y riesgos potenciales para la salud de los consumidores.

Autosuficiencia nacional cuestionada por importaciones

Jorge García de la Cadena, presidente de la Asociación de Avicultores de Tehuacán, afirmó enfáticamente que México cuenta con plena autosuficiencia alimentaria en materia de proteína avícola, por lo que no existe necesidad económica o productiva para importar este bien. Según sus datos, el consumo interno supera los 410 huevos per cápita al año, cifra que es cubierta íntegramente por empresas mexicanas. "Logramos la autosuficiencia alimentaria, no necesitamos ningún kilo de huevo que se importe para producir lo que necesita México", declaró el líder gremial.

El directivo contrastó las características del producto local con el extranjero. Explicó que el huevo regional, originario de granjas en Puebla y Veracruz, se entrega fresco y no requiere refrigeración previa. En cambio, la normativa sanitaria de Estados Unidos obliga a lavar y refrigerar el huevo antes de su distribución, un proceso que, según los avicultores, provoca su deterioro acelerado una vez que se rompe la cadena de frío durante el transporte y almacenamiento en territorio mexicano.

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Deterioro del producto y caída de precios

Para ilustrar la diferencia en la frescura, García de la Cadena utilizó la prueba del vaso como ejemplo tangible: mientras el huevo nacional fue puesto hace apenas dos días, el importado había sido producido más de un mes atrás. Esta situación, sumada a la saturación del mercado, provocó una reducción significativa en los precios de venta al público. En junio, algunos puntos de venta ofrecieron el kilogramo de huevo hasta en 18 pesos, una presión financiera que está afectando directamente a los productores locales, quienes aún trabajan en cuantificar el monto exacto de sus pérdidas.

Aunque el volumen importado representa alrededor del tres por ciento del mercado total, el impacto económico ha sido notable. Los productores advirtieron que los consumidores que adquirieron producto de origen dudoso o viejo enfrentaron descontento y pérdida financiera. "Poco para quién… para quien lo compró a 30 pesos y no le gustó, perdió ese dinero", señalaron desde el sector, destacando que la oferta y la demanda se han visto alteradas artificialmente.

Impacto laboral y omisión regulatoria

La industria avícola destaca su peso en la generación de empleo, sosteniendo más de 260 mil puestos de trabajo en México. De esta cifra, 45 mil son empleos directos y más de 200 mil son indirectos, siendo el estado de Puebla uno de los principales beneficiadores de esta dinámica laboral. Ante la situación, los productores han solicitado a las autoridades federales, incluyendo a Cofepris y la Secretaría de Economía, intervenir eficazmente. Sin embargo, aseguran haber presentado al menos ocho denuncias sin recibir acciones concretas por parte de los organismos reguladores.

Ante la falta de respuesta oficial, el llamado se dirige directamente a la ciudadanía y al comercio minorista. Se insta a la población a verificar el origen del huevo, exigir trazabilidad clara en los establecimientos y priorizar la compra de huevo regional fresco. La recomendación es rechazar productos sin identificación definida y buscar alternativas en tiendas que garanticen la procedencia nacional, asegurando así el apoyo a la economía local y la seguridad alimentaria.

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