La innovación financiera se ha convertido en un motor real para la economía, al abrir la puerta a más personas para participar con reglas claras y condiciones justas, según Ángel Peña, cofundador y CEO de APLAZO, en una columna publicada por Expansión. Esta transformación permite que millones de personas accedan a herramientas como pagos digitales, financiamiento flexible, crédito y compras en parcialidades, solo con una identificación y un teléfono celular.
Transformación del acceso financiero
Hace no mucho tiempo, abrir una cuenta bancaria implicaba ir a una sucursal, hacer filas interminables y presentar una larga lista de documentos. Hacer una transferencia electrónica significaba ajustarse a horarios hábiles y esperar días para ver reflejado el movimiento. Acceder a una tarjeta de crédito dependía de cumplir con una fórmula rígida: empleo formal, estabilidad laboral y un historial financiero determinado.
Hoy, la inmediatez y la transparencia han transformado la relación de las personas con el dinero. Lo que antes era burocrático y lento, ahora es ágil y accesible. Con una identificación y un teléfono celular, millones de personas pueden acceder a herramientas que hace unos años parecían lejanas, incluyendo soluciones BNPL (buy now, pay later) diseñadas para adaptarse a su realidad.
Impacto en el consumo y la economía
En México, el consumo privado representa cerca del 70% del PIB, de acuerdo con México, ¿Cómo vamos? con datos del INEGI. Esto significa que una gran parte del crecimiento económico depende de que las personas puedan seguir participando activamente en el mercado. Cuando se reducen las fricciones para acceder a productos financieros, también se reducen las barreras para consumir, y cuanto más personas pueden consumir de forma responsable, más comercios pueden crecer.
Para los comercios, esto significa un mercado más amplio, más plural y con mayor capacidad de compra. La flexibilidad en métodos de pago abre la puerta a consumidores que históricamente habían quedado fuera por no contar con una tarjeta de crédito o historial financiero. Las temporadas de descuentos y facilidad de pago eran una oportunidad solo para quienes ya tenían crédito, pero eso está cambiando. La demanda contenida se está convirtiendo en demanda activa, con impacto en toda la cadena: desde el pequeño comercio hasta las grandes plataformas de retail, pasando por logística, servicios y empleo.
Evaluación más justa y sostenible
La innovación no se limita a digitalizar procesos. La verdadera apuesta está en entender qué motiva a las personas, qué las frena y qué necesitan realmente. La tecnología permite construir modelos de evaluación más sofisticados que, además de mirar el pasado financiero, observan el comportamiento actual, los hábitos y la capacidad real de pago. Esto hace posible ofrecer productos más útiles, más justos y más sostenibles. No se trata de prestar más, sino de prestar mejor.
Una relación financiera sana no debería partir de la fricción o la exclusión, sino del entendimiento y la confianza. Solo así se construyen relaciones de largo plazo, donde las personas mejoran su calidad de vida, los comercios crecen y la economía mantiene su dinamismo. Aún hay millones de personas fuera del crédito formal y existe una brecha importante en educación financiera, pero se está ante el comienzo de una nueva infraestructura económica. Cada peso cuenta, y hacer que el dinero circule de forma más inteligente, flexible e incluyente puede ser una de las claves para sostener el crecimiento económico del país.



