Inflación en México cae a 3.12% en julio, mínimo desde 2020
Inflación anual baja a 3.12% en México este julio

La inflación anual en México registró una desaceleración significativa al ubicarse en un 3.12 por ciento durante julio de 2026, consolidando su nivel más bajo observado desde mayo de 2020. De acuerdo con los datos oficiales publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), esta cifra refleja la cuarta consecutiva de tendencia descendente en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), alineándose con las proyecciones del mercado financiero.

Aproximación a la meta del Banco de México

El descenso generalizado de los precios permite que la economía mexicana se acerque progresivamente al punto medio de la meta permanente establecida por el banco central, la cual se fija en un 3 por ciento, con un margen de variación permitido de más o menos un punto porcentual. En términos mensuales, el incremento en los precios al consumidor fue marginal, registrando apenas un aumento del 0.03 por ciento durante el séptimo mes del año.

No obstante, el panorama macroeconómico presenta matices importantes que requieren atención continua. La inflación subyacente, indicador clave que excluye los productos de alta volatilidad como los alimentos frescos y los combustibles, disminuyó por sexto mes consecutivo. Este componente se situó en un 3.95 por ciento, marcando su valor más reducido desde abril de 2025. A pesar de esta mejora estructural, el indicador permanece cerca del límite superior del rango objetivo oficial, lo que sugiere que las presiones inflacionarias no han desaparecido por completo.

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Estructura de precios y componentes inflacionarios

Dentro de la inflación subyacente, se observaron diferencias notables entre los sectores económicos. Durante julio, los precios de las mercancías experimentaron un crecimiento mensual del 0.19 por ciento, mientras que los servicios mostraron una subida ligeramente mayor, alcanzando el 0.26 por ciento. Estos datos detallados son fundamentales para entender la dinámica interna de los costos en la economía nacional.

Por otro lado, el comportamiento de los precios específicos reveló fuertes divergencias entre bienes alimenticios y otros productos de consumo. La cebolla encabezó el listado de aumentos más significativos, con un incremento del 18.97 por ciento en el mes. Le siguieron la naranja, con un alza del 11.90 por ciento, las computadoras, que subieron un 6.10 por ciento, y el transporte aéreo, con un incremento del 4.11 por ciento.

En contraste, diversos productos agrícolas y servicios registraron bajas sustanciales que ayudaron a moderar el índice general. El jitomate fue el producto con la mayor caída de precio, descendiendo un 29.20 por ciento. También destacaron el chile poblano, con una reducción del 15.63 por ciento, y el chile serrano, con una baja del 6.98 por ciento. En el sector de servicios y otros bienes, los hoteles registraron una disminución del 4.51 por ciento, seguidos por las cremas para la piel con un -1.71 por ciento y el huevo con un -1.08 por ciento.

Postura monetaria y perspectivas futuras

Frente a este escenario mixto, donde coexisten niveles generales favorables con presiones persistentes en la inflación subyacente y en ciertos rubros específicos, el Banco de México (Banxico) decidió mantener su tasa de referencia sin cambios en el 6.50 por ciento. La institución justificó esta decisión señalando que resulta apropiado conservar dicho nivel frente a los retos tanto macroeconómicos nacionales como internacionales.

Además de la decisión sobre la tasa de interés, Banxico realizó ajustes en sus expectativas temporales. El banco central aplazó su previsión sobre el momento en que la inflación convergerá finalmente hacia la meta del 3 por ciento. Originalmente proyectada para el segundo trimestre, la nueva estimación sitúa esta convergencia en el cuarto trimestre de 2027, indicando que el proceso de normalización de precios tomará más tiempo del inicialmente previsto.

La reacción del mercado ante estos anuncios fue inmediata. Andrés Abadía, economista jefe para América Latina de Pantheon Macroeconomics, comentó que "nada en el informe de hoy modifica nuestras perspectivas de política monetaria". Abadía añadió que continúan esperando que la tasa clave de interés permanezca sin cambios durante el resto del año 2026, validando así la cautela mantenida por la autoridad monetaria.

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Con estos elementos, la economía mexicana entra en una fase de transición donde la moderación de la inflación general debe equilibrarse con la necesidad de controlar los costos estructurales. Las próximas decisiones de Banxico dependerán de la evolución de la inflación subyacente y de la estabilidad de los precios en los rubros alimenticios, determinantes clave para confirmar si la trayectoria bajista se sostendrá hasta alcanzar el objetivo oficial.