Reuniones nocturnas suben 16%; hiperconectividad borra límites laborales
Reuniones nocturnas suben 16%; hiperconectividad borra límites

La hiperconectividad ha extendido la jornada laboral más allá de los horarios establecidos. Los chats enviados fuera del horario habitual aumentaron 15% en un año y las reuniones que comienzan después de las 20:00 horas crecieron 16%, de acuerdo con el reporte The Infinite Workday de Microsoft.

El estudio también encontró que los trabajadores con mayor volumen de notificaciones pueden recibir hasta 275 interrupciones diarias entre correos, mensajes y reuniones, lo cual equivale a una interrupción cada dos minutos durante la jornada laboral. La tecnología facilita la comunicación, pero también diluye la frontera entre el empleo y la vida personal. La disponibilidad permanente eleva la carga cognitiva porque obliga a decidir repetidamente qué mensaje es urgente, cuál puede esperar y qué asunto necesita una respuesta.

El impacto en la salud mental y física

El psiquiatra Rodrigo Corona explicó durante un encuentro organizado por Natura sobre burnout digital que “demasiada información hace que el cerebro no pueda procesarla de la misma manera que no podemos masticar un bocado demasiado grande. Puede hacernos sentir confundidos, vulnerables, ansiosos y cansados porque ya no sabemos qué información es urgente, cuál es importante y qué tenemos que hacer con ella”.

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el burnout como un fenómeno ocupacional provocado por el estrés crónico en el trabajo que no se ha gestionado adecuadamente. No es una enfermedad ni un diagnóstico médico. El síndrome se manifiesta mediante agotamiento, distanciamiento o cinismo frente al trabajo y una menor eficacia profesional. La tecnología puede acelerar el desgaste porque permite que los mensajes, las reuniones y los pendientes entren en los espacios destinados al descanso.

El descanso ya no alcanza

Corona advierte que el cansancio se vuelve una señal de alerta cuando ya no desaparece después de dormir o descansar durante el fin de semana. La persona puede acumular una deuda de sueño, perder interés en su trabajo y abandonar actividades que antes le ayudaban a recuperarse. “Antes descansabas un domingo y el lunes podías regresar. Ahora la deuda de sueño es cada vez mayor y el lunes se siente como arrastrar una cobija muy pesada. El descanso ya no alcanza porque esa deuda genera intereses y cada vez necesitas dormir más para comenzar a recuperarte”, señaló.

Las consecuencias también pueden aparecer en el cuerpo. Trabajar 55 horas o más por semana se relaciona con un riesgo 35% mayor de sufrir un accidente cerebrovascular y con un incremento de 17% en el riesgo de morir por una cardiopatía isquémica, frente a trabajar entre 35 y 40 horas semanales, según un análisis de la Organización Mundial de la Salud y la Organización Internacional del Trabajo. Corona mencionó el caso de Japón, donde las jornadas extensas dieron origen al término karoshi, usado para describir la muerte vinculada con el exceso de trabajo, y al karojisatsu, que se refiere al suicidio relacionado con las jornadas prolongadas y la presión laboral. “Permanecer más tiempo en la oficina no garantiza una productividad mayor”, apuntó.

Los límites también dependen de los líderes

La charla sobre bienestar digital suele colocar la responsabilidad en el trabajador. Se le recomienda apagar las notificaciones, administrar su tiempo o aprender a decir que no. Sin embargo, una persona no siempre puede ignorar un mensaje cuando quien lo envía es su jefe. Un empleado puede modificar sus hábitos, pero tendrá pocas posibilidades de sostenerlos si su líder envía mensajes de madrugada, premia a quienes permanecen disponibles o interpreta la desconexión como falta de compromiso.

“Poner límites no es decir simplemente que no. Es una técnica de comunicación para expresar de manera abierta y directa qué necesitamos, qué queremos y qué esperamos para tener una relación armónica con la otra persona, incluido nuestro jefe”, afirmó Corona. Renata Maldonado, directora de Recursos Humanos de Natura, reconoció que las organizaciones deben formar a sus líderes y construir entornos de seguridad psicológica para que las personas expresen sus necesidades sin temor a represalias.

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La NOM-035 también establece que las empresas mexicanas deben identificar y prevenir factores de riesgo psicosocial como las cargas excesivas, las jornadas prolongadas, la interferencia entre el trabajo y la vida familiar y el liderazgo negativo. “Todavía existen empresas y líderes que responden con represalias, retroalimentaciones duras o comentarios que no fortalecen la autoestima. Por eso es importante desarrollar programas de salud mental y seguridad psicológica dirigidos también a quienes conducen los equipos”, afirmó Maldonado.

Estrategias empresariales y recomendaciones

Hoy día, la firma cosmética emplea a más de 2,000 personas en México y cuenta con una estrategia que contempla la salud física, mental, social y financiera. Uno de sus recursos es una plataforma de salud mental desarrollada por la empresa mexicana Cuéntame. Los empleados responden una evaluación para conocer su nivel de estrés y reciben una ruta personalizada de cuatro semanas. El programa incluye contenidos sobre ansiedad, autoestima, límites y conversaciones difíciles, además de técnicas dirigidas por profesionales. Cuando la plataforma detecta un nivel elevado de estrés, recomienda comenzar atención psicológica. Los colaboradores pueden acceder a algunas sesiones gratuitas o a consultas con costos preferenciales.

Entre 80% y 85% de los participantes presenta niveles bajos o moderados de estrés, mientras que entre 10% y 15% se encuentra en niveles altos o medio-altos, de acuerdo con los datos compartidos por Maldonado. Natura también mide indicadores de bienestar y seguridad psicológica, aplica encuestas de compromiso dos veces al año y realiza revisiones mensuales. Maldonado señaló que estas acciones deben mantenerse en el tiempo para modificar la cultura laboral. “Una actividad durante la semana de la salud no transforma nada. Tiene que ser una estrategia sostenida que forme hábitos, construya autoconciencia e incorpore el bienestar en la cultura, el liderazgo y el desarrollo de las personas”, sostuvo.

Corona recomienda complementar estas acciones con vacaciones destinadas al descanso, un pasatiempo ajeno al empleo y un ritual para marcar el final de la jornada. También sugiere suspender las actividades laborales dos horas antes de dormir y reducir las pantallas durante la última hora del día. Sin embargo, los hábitos individuales necesitan el respaldo de la organización. La desconexión también requiere líderes que respeten los horarios, cargas de trabajo posibles de cumplir y acuerdos que permitan distinguir una emergencia de un mensaje que puede esperar.