Un colectivo de 17 organizaciones de la sociedad civil envió una carta formal a Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, para exigir la inclusión de sanciones económicas severas contra México en el marco de la revisión anual del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). El objetivo es detener la crisis de contaminación generada por las descargas de aguas negras del río Tijuana, que afectan gravemente el medio ambiente y la salud pública en ambos lados de la frontera.
Multa de un dólar por galón de aguas residuales
Serge Dedina, director ejecutivo de WildCoast - Costa Salvaje y exalcalde de Imperial Beach, explicó que la petición busca agregar un nuevo apartado al Capítulo 24 del T-MEC. La propuesta establece un fondo permanente para el tratamiento de aguas residuales y una multa contundente: cobrar a México un dólar por cada galón de agua cruda descargada. Los recursos generados se invertirían directamente en plantas de tratamiento.
“Hay mínimo 25 millones de galones por día que están cruzando la frontera. La Planta de Tratamiento de San Antonio de Los Buenos, del lado mexicano, ya no funciona, enviando aguas negras directo al Océano Pacífico y contaminando más de 20 kilómetros de costa”, advirtió Dedina. El activista lamentó que esta crisis no sea prioridad para el gobierno mexicano bajo el argumento de falta de presupuesto, mientras se invierten miles de millones en infraestructura vial en Tijuana y en una próxima desalinizadora en Rosarito.
El futuro del T-MEC, en riesgo
Charles Rilli, director adjunto de Sierra Club San Diego, fue claro al anunciar que el flujo de aguas negras, residuos sólidos y plásticos pone en riesgo la continuidad del propio tratado comercial. La revisión anual impulsada por la administración de Donald Trump genera una presión económica sin precedentes para México. “El libre comercio y la protección del medio ambiente deben avanzar juntos. Resolver la crisis del río Tijuana fortalecerá el futuro del T-MEC y de la economía de América del Norte”, manifestó Rilli. Para solucionar el problema, se requiere una inversión histórica para crear y operar la infraestructura ambiental binacional necesaria.
Viabilidad de las sanciones ambientales
De acuerdo con Mario López, CEO de la firma de consultoría transfronteriza The Border Group, la exigencia es completamente viable. La contaminación del río Tijuana ya está en el radar de la Oficina Oval y las próximas rondas de diálogo a lo largo de 2026 son el escenario perfecto para imponer estos candados ambientales. Además, Lee Zeldin, titular de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), lanzó duras advertencias indicando que la Casa Blanca tiene múltiples medidas para presionar a México si no colabora. La iniciativa cuenta con el fuerte respaldo de figuras políticas de California, como los senadores Alex Padilla y Adam Schiff, el asambleísta David Álvarez y la supervisora del condado Paloma Aguirre.
Impacto a la salud pública: un río tóxico en San Diego
El desastre no es solo diplomático; es palpable en el aire y el agua. Al cruzar hacia Estados Unidos y avanzar por la comunidad de Nestor en Imperial Beach, el río Tijuana se convierte en una amenaza directa a la salud. Un letrero en Saturn Boulevard advierte sobre los altos niveles de azufre de hidrógeno (H₂S), un gas tóxico producto de la descomposición que huele a huevo podrido y provoca dolor de cabeza, mareos y resequedad en la garganta.
Estudios confirman el daño al ecosistema
La doctora Linda Lara Jacobo, investigadora de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Estatal de San Diego (SDSU), ha recolectado muestras que revelan un panorama desolador en el agua que desemboca al mar: alta salinidad y turbidez, menos del 50% de oxígeno (asfixiando a las especies marinas), y presencia de surfactantes y metales pesados provenientes de la zona industrial de Otay. “La exposición crónica a estos contaminantes causa estragos en la reproducción que puede acabar con la biodiversidad. En los humanos, los bioaerosoles que salen disparados hacia la atmósfera pueden ocasionar vómitos, asma y a largo plazo Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC)”, alertó la especialista.



