El Autódromo Hermanos Rodríguez se convierte en epicentro de la música electrónica mundial
Durante más de doce horas ininterrumpidas, el Autódromo Hermanos Rodríguez vibró al compás de los beats más potentes de la escena electrónica internacional, marcando el inicio del Electric Daisy Carnival 2026 con una energía que demostró por qué México se posiciona como uno de los destinos festivaleros más importantes del planeta.
Escenarios que transportan a otras dimensiones
El Bionic Jungle cautivó desde el primer momento con seis círculos luminosos que descendían entre follaje sintético, creando una atmósfera de jungla futurista donde los asistentes se fundían completamente con la música, olvidándose incluso de sus dispositivos móviles para vivir el momento presente. En contraste, el Neon Garden presentaba enormes globos que semejaban crisálidas a punto de eclosionar, mientras que el renovado circuitGROUNDS desplegaba más de veinte pantallas de diferentes tamaños para presentaciones como las de CamelPhat y Chris Lake.
Un espectáculo cuidadosamente coreografiado
Nada en el EDC 2026 quedó al azar. Desde la imponente bienvenida en el Kinetic Field, donde un gran búho de ojos luminosos presidió la tarima entre fuegos artificiales y un remix que fusionaba el Adagio de Tiesto con clásicos ochenteros, hasta las activaciones de marcas y espacios dedicados a la composta, cada detalle fue meticulosamente planeado para cautivar a los más de 50,000 asistentes que recorrieron el recinto.
La diversidad generacional fue notable: desde cuarentones que revivían sus épocas doradas hasta millennials, centennials e incluso niños pequeños con alas de mariposa que bailaban contagiados por el ritmo, siempre bajo la atenta supervisión de adultos a pesar del humo de cigarro y cannabis que ocasionalmente flotaba en el ambiente.
Personajes y experiencias que definen la cultura festivalera
El paisaje humano del EDC 2026 fue tan variado como fascinante:
- Ofnis musculosos con atuendos mínimos
- Un ajolote bailarín que robaba miradas
- Parejas de furries integradas perfectamente a la multitud
- Arlequines, hadas enjauladas al estilo años sesenta en Daisy Fields
- Asistentes con transparencias, capas multicolores y atuendos creativos que desafiaban convenciones
En el wasteLAND, la mexicana Jessica Audiffred electrizó al público con su energía característica, mientras que en otros rincones se podían ver desde una Pikachu corriendo entre la multitud hasta tres bananas bailando al ritmo de Kai Wachi, creando escenas que parecían extraídas de un videojuego de peleas callejeras.
Momentos de respiro y perspectiva única
Para quienes necesitaban un descanso de la intensidad musical, los juegos mecánicos instalados en la Curva 4 del autódromo ofrecían una perspectiva aérea única del espectáculo, permitiendo observar desde las alturas el mar de luces y el movimiento constante de miles de asistentes que parecían hormigas en un hormiguero luminoso.
Lamentablemente, como en todo evento masivo, no faltaron los incidentes con personas intoxicadas que debían ser asistidas por sus compañeros o que yacían sobre el pasto, esperando que todos hayan regresado seguros a sus hogares al finalizar la jornada.
Un espacio de inclusión sin precedentes
El EDC 2026 demostró ser un espacio donde todas las identidades son bienvenidas: desde la comunidad LGBT+ hasta furries, chakas, buchonas, chavorrucos, jochis y machukis convivieron en armonía, unidos por su pasión común por la música electrónica. Con la llegada nocturna de artistas como Massano y Above & Beyond, el primer día del festival cerró confirmando que el Electric Daisy Carnival se consolida como la concentración electrónica más importante de México, prometiendo dos días más de experiencias sensoriales inolvidables.